Uno de los pilares de los emprendedores cordobeses es la capacidad de reinventarse a través de la innovación. Esto fue lo que un grupo de jóvenes hizo para fundar su propia empresa de pines y llaveros metálicos, prácticamente única en la región por su nivel de producción. Con una planta en Santa Ana, Claudio González, Juan Perello y Augusto Faure abastecen a todo el país y a grandes firmas como McDonald’s.
El nuevo capítulo de Made in Córdoba se centra en Siete Millas, una pyme que revolucionó la manufactura del merchandising metálico. A través de tecnología de impresión 3D avanzada y el método de fundición centrifugada, la empresa pasó de ser un proyecto del Mundial 2022 a un actor clave que provee artículos de alta calidad a clientes internacionales y corporaciones masivas.
Cómo es la pyme que conquistó a Disney y Google
El origen del proyecto se remonta a abril de 2022. La iniciativa nació en un contexto de escasez de importaciones, momento en que los fundadores vieron una oportunidad para fabricar llaveros de la Copa del Mundo. Ante el furor que fueron los llaveros, decidieron dedicarse por completo al proyecto. Para lograrlo, compraron una máquina usada de spin casting (fundición centrifugada) en Buenos Aires. Uno de los primeros desafíos fue la provisión de insumos esenciales, como el metal zamak y el caucho para crear los moldes, que no estaban ingresando al país. A pesar de esto, el equipo logró abastecer a clientes importantes, como Mundo Marino.
La estructura de la pyme se apoya en un equipo multidisciplinario de alrededor de 10 personas. La empresa busca diferenciarse mediante el uso de tecnología avanzada en la etapa de creación de prototipos. En este sentido, utiliza la impresión 3D de resina líquida, que permite alcanzar niveles de detalle superiores a la competencia, según dijeron.
El proceso de elaboración permite manejar una amplia diversidad de pedidos. Aunque atienden encargos de alta complejidad como los diseños de McDonald’s, también suministran a pequeños emprendedores o casas de souvenirs del interior del país. Otros de sus clientes son Google, Burger King, Fadea, y la Comisión Nuclear de Chile, que fue su primer envío al exterior. La demanda es tan alta que tienen entre 50 y 100 clientes nuevos por mes.
Video: cómo se fabrican los pines y llaveros metálicos
El proceso de producción comienza con la recepción del archivo del diseño. Una vez definido y aprobado, se imprime una pieza modelo utilizando resina líquida en una impresora 3D. Estas piezas impresas son dispuestas sobre placas de caucho sin vulcanizar, lo cual forma una especie de sanguche de goma que pasa a la vulcanizadora, donde se aplica calor y presión, transformando el caucho en un molde rígido.
Después de que la goma se enfría, se abren las placas y se extrae el modelo de resina, dejando las cavidades listas. El encargado de la fundición prepara el molde realizando manualmente cortes y canales, creando guías de entrada y salidas de aire, que son vitales para el correcto llenado del metal.
La materia prima, metal zamak en lingotes, se funde a unos 450°C. El molde se asegura en la centrifugadora, se vierte el metal líquido y la fuerza de centrifugado lo distribuye uniformemente para completar la pieza en menos de un minuto.
Una vez frías, las piezas son separadas de la estructura de zamak sobrante, que se recicla inmediatamente para futuras fundiciones. Las piezas pasan a máquinas que pulen la superficie mediante vibración con piedras cerámicas para eliminar imperfecciones. Posteriormente, si la pieza requiere un acabado metálico, se aplica el niquelado, que implica sumergir los pines o llaveros en múltiples baños químicos, incluyendo desengrasante, ácido y, crucialmente, una capa de cobre para asegurar la adherencia del níquel, que le otorga el brillo final.
Finalmente, las piezas pasan a la sección de pintura, donde se les aplica color y un catalizador para garantizar un secado rápido. El proceso concluye con la colocación manual de los clavos, imanes o argollas de llavero, seguido del embalaje.






























