Milo J no deja de sorprender, no solo por su madurez musical a tan corta edad, sino por la profundidad con la que piensa cada paso de su carrera. Tras el lanzamiento de su álbum “La Vida Era Más Corta”, el cantante de Morón se volvió tendencia al explicar la particular elección estética que domina su nuevo trabajo: el color marrón.
En una reciente entrevista con Billboard, que se volvió viral en redes sociales, el artista no anduvo con vueltas al definir la identidad visual de nuestro país y de la región. “Yo soy marrón, el disco es marrón. El color secundario de Argentina es marrón, Latinoamérica es marrón”, sentenció, marcando una postura clara sobre las raíces y la composición social que muchas veces se intenta invisibilizar.
Milo J y la tierra como concepto de su disco
Lejos de ser una decisión azarosa, Milo explicó que buscaba que el álbum tuviera una atmósfera específica que conectara con lo ancestral y lo cotidiano. “Quería que el disco sea marrón oscuro y que refleje la tierra. Hay toda una cuestión también histórica que tiene la estética del disco”, detalló el cantante.

Para Milo, este concepto cierra un círculo que mezcla lo visual con lo personal y parte de su identidad. El uso del marrón como un color de pertenencia y orgullo. En este trabajo, el artista combina este tono tierra con detalles en metal, como sus dientes de oro y los apliques en sus outfits, creando una “colorimetría” propia.
Además, según él mismo explicó, este disco busca reflejar “los pantallazos” de la vida diaria, las historias de los que están y los que ya no están, dándoles una entidad visual ligada al barro y la calle.
Un disco “pesimista” con propósito
“La Vida Era Más Corta” fue descrito por el propio Milo como un álbum con tintes pesimistas, lleno de “pesadillas que terminaron en canciones”. Sin embargo, esa oscuridad —representada por el marrón tierra— tiene un fin esperanzador: no quedarse solo en el dolor, sino darle un propósito a la brevedad de la existencia.
La declaración abrió un debate necesario en las redes sociales sobre la representación y la identidad en la cultura popular. Una vez más, el chico de Morón demuestra que su arte no solo se escucha, sino que también invita a pensar la realidad desde otro lugar, dándole voz y color a lo que muchos callan.






















