La guerra entre Mauro Icardi y Wanda Nara alcanzó su punto de máxima tensión tras las declaraciones de la empresaria sobre una supuesta relación civilizada. El delantero no tardó en reaccionar y, a través de un durísimo descargo, la desmintió de forma categórica.
Con palabras cargadas de furia, el jugador del Galatasaray la calificó como una “persona mitómana” y aseguró que es imposible entablar un vínculo con alguien que, según sus palabras, utiliza denuncias falsas para manipular la realidad y dañar su imagen pública.

Icardi no se guardó nada y detalló una lista de agravios que incluyen denuncias falsas por violencia de género y la exclusión de sus propios hogares. Según el futbolista, Wanda ha utilizado a sus hijas como rehenes, impidiendo el contacto con él por “capricho personal y obsesión” con su actual pareja. El delantero fue más allá y afirmó que la conductora “envenena la psiquis” de las niñas, intentando romper el lazo afectivo con su padre y su familia biológica.
La impactante cifra que Icardi acusa de robar a Wanda Nara
Icardi acusó directamente a su exesposa de ser una “ladrona”, afirmando que “me robó siete millones de euros”, un hecho que calificó como de conocimiento público. Además, criticó la elección de sus representantes legales, a quienes definió como corruptos y estafadores, asegurando que Wanda ha llegado a comparar su situación con la de víctimas reales de abuso sexual solo para obtener beneficios en la justicia.

El jugador también reveló la existencia de grupos de hostigamiento creados por la mediática y sus amigas para atacarlo sistemáticamente. Para el deportista, todo se trata de una puesta en escena para alimentar programas de espectáculos que viven de “migajas de rating”, mientras la realidad de los hechos demuestra una persecución constante.
El quiebre definitivo: “Nunca será mi familia”
Para cerrar su descargo, Icardi fue lapidario respecto al futuro de la relación y el lugar que Wanda ocupa en su vida. Aclaró que la única razón por la que existe un contacto es por ser la madre de sus hijas, pero le cerró la puerta a cualquier tipo de reconciliación personal o respeto institucional. “Nunca, jamás, será familia”, sentenció el futbolista, dejando claro que el vínculo afectivo está muerto y que cualquier intento de acercamiento por parte de ella es una mentira absoluta.






















