En el mapa profundo de Catamarca, hay comunidades donde la gestión pública se mide menos por anuncios y más por presencia real.
En esa clave se desarrolló, encabezada por el gobernador Raúl Jalil, una recorrida por el norte de Belén, con paradas en Aguas Calientes, La Angostura, Corral Blanco y Barranca Larga, para retomar el contacto directo con cada población y poner al día una agenda de necesidades y prioridades.
La visita apuntó a sostener un método de trabajo basado en escuchar, relevar demandas y ordenar proyectos con impacto concreto.
Entre los ejes que se remarcaron durante los encuentros aparecen la infraestructura como condición básica para el arraigo, la formación de la juventud como apuesta de futuro y la mejora de la calidad de vida como norte inmediato.
En territorios con desafíos logísticos y distancias largas, el diálogo cercano funciona como un termómetro: permite ajustar decisiones y evitar que los planes se diseñen lejos de la realidad cotidiana. La idea, según se expresó, es que cada medida refleje lo que las comunidades necesitan y contribuya a un desarrollo más equilibrado en esta franja del departamento.
























