La segunda luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 no fue una noche más. En una plaza Próspero Molina que lucía colmada desde temprano, la expectativa tenía un nombre propio: Cazzu. El debut de la “Jefa del Trap” en el templo del folklore era la gran apuesta de esta 66ª edición, y el resultado fue una lección de respeto, talento y fusión cultural.

Cazzu: Trap, zamba y el máximo honor coscoíno
Como ya sucedió en el Festival de Jesús María, Cazzu llegó a Cosquín con una propuesta refinada. Presentó su proyecto “Latinaje” acompañada por una orquesta que incluyó vientos, cuerdas y el infaltable bandoneón. La jujeña logró lo que muchos creían imposible: unir sus éxitos urbanos con la esencia de la tierra.

El momento de mayor emoción llegó cuando invitó al escenario a Los Nombradores del Alba. Juntos interpretaron “Me tocó perder” y una versión estremecedora de “Zamba para olvidarte”, que este año celebra su 50º aniversario. La plaza, que inicialmente guardaba una mezcla de curiosidad y recelo, terminó rendida a sus pies. El cierre fue cinematográfico: Cazzu fue distinguida con el poncho coscoíno, el máximo símbolo de aceptación del festival.
Cazzu y la revolución del folklore
Antes de su consagración en Cosquín, la jujeña ya había dado un aviso importante el pasado 17 de enero en Jesús María. Con un Anfiteatro José Hernández colmado y entradas agotadas, Cazzu protagonizó una de las noches más disruptivas de la edición 2026. Pasadas las 02:00 de la mañana, “La Jefa” se adueñó del escenario con una propuesta diseñada milimétricamente para el festival cordobés.

Lejos de encasillarse, inició su set con una fuerte impronta folklórica para luego transitar un puente musical hacia el trap, el hip hop y los ritmos latinos. Acompañada por una banda de lujo con bandoneón, sección de cuerdas y vientos, la artista desplegó el repertorio de su trabajo “Latinaje”, donde no faltaron el tango, la cumbia y los corridos tumbados, demostrando que las fronteras entre los géneros ya son cosa del pasado.
El “doblete” de la Jefa: una nueva era para la música argentina
En apenas unos días, Cazzu logró conquistar los dos escenarios más conservadores y prestigiosos del país: primero sacudiendo el Anfiteatro José Hernández y luego recibiendo el poncho bendito en la Próspero Molina.

Como bien anticipó Soledad Pastorutti, el folklore atraviesa una revolución necesaria. Al unir el trap con el bandoneón y la zamba con el ritmo urbano, artistas como la jujeña están asegurando que las raíces no se pierdan, sino que se transformen para las nuevas generaciones.
Con localidades agotadas, ovaciones de pie y el respeto de sus pares, Cazzu demostró que “La Jefa” no tiene fronteras. La música nacional, en toda su mezcla y diversidad, acaba de escribir un capítulo histórico que recién empieza.
























