Cuando el tiempo apremia y buscás una opción liviana, el budín de verduras sin harina se posiciona como la solución definitiva. Esta receta, que se volvió viral en TikTok de la mano de la creadora Sol Cittadini, destaca por su increíble simpleza y su alto valor nutricional.
Es el plato ideal para “salvar la heladera”, ya que permite aprovechar esos vegetales que quedaron dando vueltas, logrando un resultado húmedo, liviano y con un corazón de queso fundido que es un mil por mil.

Ingredientes: lo que necesitás para este budín “salvador”
Solo cinco elementos básicos separan tu cocina de un plato de nivel profesional. Tomá nota:
- Vegetales base: 2 zanahorias, 1 cebolla y 2 zapallitos (o calabacines).
- Proteína: 3 huevos grandes.
- Cremosidad: Queso fresco descremado (cantidad a gusto).
- Sabor: Sal, pimienta y pimentón (o tus hierbas favoritas).
- El toque extra: Unas gotas de aceite para el salteado.
Paso a paso: cómo lograr la textura perfecta
Para que no te falle y quede bien firme, seguí estas claves:
- Preparación de los vegetales: Pelá las zanahorias y cortalas en cubitos o rodajas finas. Picá la cebolla chiquita y cortá los zapallitos en trozos uniformes.
- El salteado (secreto de sabor): Calentá una sartén con un chorrito de aceite y salteá todo hasta que esté tierno y apenas dorado. Dato clave: este paso es fundamental para que los vegetales no suelten agua durante el horneado y el budín no quede “sancochado”.
- La mezcla: Llevá los vegetales a un bol y dejá que bajen un poco la temperatura. Agregá los huevos batidos, los condimentos y el queso fresco en cubos. Mezclá bien para que el huevo ligue todo de forma pareja.
- El truco de la base: En una budinera (de unos 20-24 cm), colocá unas fetas de queso en el fondo antes de volcar la mezcla. Esto va a crear una costra de queso crocante espectacular al momento de desmoldar.
- Cocción express: Mandalo al horno precalentado a 180 °C por unos 15 a 20 minutos. Vas a saber que está listo cuando la superficie esté firme al tacto y bien dorada.
Tip de servicio: Podés comerlo caliente para disfrutar el queso derretido o frío, lo que lo convierte en un snack proteico ideal para llevarte en el tupper a la oficina.














