Es una suba acumulada del orden del 14%. Preocupación por un posible traslado a las góndolas. 


El 1º de septiembre, las estaciones de servicio Shell que operan en la ciudad habían aumentado el precio de sus combustibles un 12%, mientras que YPF ajustó el valor a las pocas horas. Ayer, ambas petroleras volvieron a registrar subas y el panorama es incierto.

Desde los primeros minutos de este martes, las naftas se mantuvieron en stand by pero el gasoil se vendía casi un peso más caro, lo que representa un incremento cercano al 2%.

En las estaciones de bandera nacional el litro de Ultra pasó de $31.75 a $32.58, mientras que el de Infinia Diesel se disparó a $39.89. El panorama en las bocas de expendio privadas era aún más crítico con valores por encima de los $40. A ello se suma que algunos servicentros decidieron suspender la venta con tarjeta de crédito, además de generar preocupación por un posible traslado a las góndolas.

“Los combustibles suben o bajan por tres elementos: dólar, petróleo Brent y los biocombustibles. Si alguna de estas variables sube, aumenta proporcionalmente. Ello seguro tenga impacto en el precio de los alimentos ya que son trasladados por tierra”, señalaron a El Norte.




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