Fue un expresión utilizada por el fiscal de Ciudad Gótica, devenido en villano luego, Harvey Dent. En realidad, pertenece a un filósofo pero se popularizó en el filme. 


Más allá de todo lo que significó como positivo la visita de los reyes de España y la apertura del Congreso de la Lengua, seguramente el paso del presidente de la Nación, Mauricio Macri, por Córdoba le dejó un sabor amargo por todo el contexto que lo rodeó, en el ámbito local pero sobre todo a nivel nacional. 

Es que el miércoles fue un día marcado por la disparada del dólar, y el jefe de Estado concedió varias entrevistas a radios locales donde no la pasó para nada bien con las preguntas más allá de que siempre intentó hablar de otra cosa.

Uno de los momentos más tensos se dio en una nota con Cadena 3, donde tuvo un fuerte cruce con Mario Pereyra a punto tal que en un momento, el conductor le dijo: “Vas a perder las elecciones”. 

Pero, durante ese diálogo, al hablar del dólar sucedió otra cosa: Macri intentó llevar tranquilidad a los argentinos y aseguró que “no hay soluciones mágicas” para hacer frente a la crisis económica.

No obstante, lo que sorprendió a todos, fue una frase que utilizó el Presidente muy parecida a la utilizada por el personaje de Aaron Eckhart, Harvey Dent, en “Batman: the Dark Knight” (“El caballero de la noche”).

En la saga dirigida por Christopher Nolan, el emblemático villano decía: “The night is darkest just before de dawn. And I promise you, the dawn is coming” (“la noche es más oscura justo antes del amanecer. Pero yo les prometo que el amanecer está llegando”).

Macri, por su parte, dijo algo muy parecido: “En ningún momento hay más oscuridad que el segundo antes de amanecer”.

Como no podía ser de otra manera, sus declaraciones no tardaron en llegar a las redes, y estallaron los memes.

Sin embargo, varios salieron en defensa del mandatario al reconocer que esa frase no es originalmente de la película sino más bien de un filósofo Thomas Huller.

Fuller fue un historiador y miembro de la Iglesia británica que vivió en el siglo XVII.

La frase que se le atribuyó al religioso fue inmortalizada en su libro A Pisgah-Sight of Palestine de 1650, aunque nunca se confirmó si él fue realmente el autor o se trataba de un dicho popular anterior y que él solamente lo empleó en su escrito.






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