Finalmente se conoció que uno de los empleados de la concesionaria asaltada el jueves 1 de julio en barrio San Vicente era cómplice de los asaltantes. El botín que se llevaron los delincuentes fue de unos 500 mil pesos.

El hecho se produjo semanas atrás y con el mismo también se difundieron imágenes del robo tomadas por la cámara de seguridad del local. Eso alertó a los investigadores ya que les llamó la atención la tranquilidad con la que actuó el empleado a pesar de que estaba siendo apuntado con un arma.

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“Nosotros no lo podíamos creer, pensamos que por nervios y porque había un arma actuó de esa manera”, aseguró Iván Hadad, dueño del local, a El Show del Lagarto que había difundido esas imágenes.

“Era una persona en la cual confiábamos, que le brindamos oportunidades, el último mes hasta le habíamos prestado un auto propio para que él pueda ver a sus hijos. Uno confiaba y que de repente haya hecho esto fue muy doloroso”, agregó.

Lo más increíble de la situación es que el empleado a pesar de haber confesado que había sido cómplice siguió mintiendo. “Aún en libertad se presentó en mi casa llorando y me confesó que había sido él, que necesitaba el dinero porque estaba apretado económicamente. Me dijo que estaba muy perseguido por un narcotraficante, que tenía miedo, y yo le creí. Hasta lo abracé. Y no, después me enteré que no era ningún narco ni ninguna deuda, era un amigo de él”, se sorprendió Hadad.