Alberto Fernández se convirtió este domingo en el noveno presidente de la Argentina desde el retorno de la democracia al imponerse con más del 47,98% y este lunes iniciará el proceso de transición con el saliente mandatario Mauricio Macri para evitar nuevos cimbronazos que agraven el dramático escenario que afronta la economía.

La grieta volvió a determinar el pronunciamiento en las urnas y esa fortalecida polarización pareció beneficiar más al oficialismo que al Frente de Todos: Macri cosechó el 40,49%, lo que habla de una mejora de 7,56 puntos respecto a las primarias.

La performance del Frente de Todos corrió un sentido inverso: Fernández y su compañera de fórmula Cristina Kirchner no consiguieron replicar el triunfo del pasado 11 de agosto y sacaron 1,5 puntos menos, según los datos que se difundieron con más del 95% de las mesas escrutadas.

Ahora, sin las grandes incógnitas en el plano político que tanto acuciaron al país en los últimos meses, todas las miradas apuntan en lo inmediato a qué sucederá en los 43 días que restan hasta el 10 de diciembre y donde existen dificultades urgentes que exigirán gobernabilidad y el fin del fuego cruzado que caracterizó el tramo final de la campaña.

Los números que arrojaron los comicios de este domingo exigen responsabilidades compartidas. Y atento a esa situación, Macri fue el primero que anoche salió a manifestar su voluntad de acompañar el proceso de recambio de mando. Reveló que llamó por teléfono a Fernández para felicitarlo que lo convocó a compartir este lunes un desayuno en la Casa Rosada para coordinar "una transición ordenada que lleve tranquilidad a los argentinos".

El mandatario saliente llamó a trabajar por un "proyecto común que incluya a todos los argentinos". "Estamos comprometiéndonos los dirigentes de Juntos por el Cambio, desde este nuevo lugar, a seguir trabajando por el futuro de los argentinos ejerciendo una oposición sana, constructiva, responsable", garantizó.

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Más tarde, Fernández confirmó su presencia en ese encuentro y también se comprometió a colaborar porque, remarcó, “lo único que nos preocupa es que los argentinos dejen de sufrir de una vez por todas”.

“Me reuniré con el presidente Macri y empezaremos a hablar del tiempo que queda y a ver cómo transcurrimos el tiempo que nos queda, sabiendo que hasta el 10 de diciembre el presidente es Macri”, diferenció Fernández.

Cristina Kirchner también se pronunció al respecto, aunque fue más tajante al momento de aclarar que la responsabilidad de gobernar hasta que se concrete el paso de poder, es del Presidente en ejercicio.

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“Le voy a pedir que, como yo lo hice hasta el 9 de diciembre cuando me tocó traspasar el poder, por favor tome todas las medidas que tenga que tomar para aligerar la situación dramática que se están viviendo en las finanzas del país. Es su responsabilidad”, remarcó la exmandataria.

Y aprovechó también para enviar un mensaje al seno del Frente de Todos, donde confluyen distintos espacios políticos, sindicales y sociales: “Nunca más rompan la unidad que se requiere para enfrentar estos proyectos neoliberales que tanto dolor han causado”.

Para descomprimir las tensiones que buscaron capitalizar hacia los comicios, Macri y Fernández salieron anoche a hablarle al electorado opositor. El Presidente les dijo que en él “siempre van a encontrar a una persona que cree en el diálogo, en el respeto de las ideas de los demás, por más que no coincidan con las de uno, y que siempre va a poner el bien común por arriba de cualquier cosa”.

Por su parte, Fernández les manifestó: “Este no es el Frente de nosotros, es el frente de todos, nació para incluir a todos los argentinos y a todos los argentinos estamos convocando. Porque los tiempos que vienen no son fáciles”.

La grieta desdibujó al resto de los candidatos

La extrema polarización que volvió a instalarse en las elecciones de ayer también impactó en el desempeño del resto de los espacios que peleaban por llegar a la Casa Rosada y fundamentalmente en el que impulsó Roberto Lavagna como una alternativa política.

Ese frente, Consenso Federal, quedó en tercera posición con el 6,17% de los votos, 2,27 puntos menos que en las Paso.

Aunque no hubo cambios en el podio respecto a las primarias, el resto de las fuerzas también sufrieron una caída en sus resultados. En cuarto lugar quedó el Frente de Izquierda – Unidad con el 2,15% de los votos (0,78 puntos menos); en el cuarto, el Frente Nos con el 1,70% (1,02 puntos menos); y en quinto y último, el frente Unite por la Libertad y la Dignidad con el 1,47% (0,76 puntos menos).

Los efectos del "Sí se puede" y la contundente victoria de Kicillof

Los resultados electorales demostraron que la audaz marcha del "Sí se puede" que emprendió Macri a fines de septiembre para tratar de revertir la ventaja de más de 16,5 puntos que logró Fernández en las primarias y forzar un balotaje logró sus frutos en algunas provincias clave, aunque en el territorio bonaerense Axel Kicillof amplió su triunfo sobre la gobernadora María Eugenia Vidal.

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Los datos indicaban que en Mendoza, el oficialismo nacional se impuso con el 50,2% (12,3 puntos más que en las Paso); en Santa Fe, con el 43,50% (9,19% más); y en Entre Ríos, con el 44,49% (7,92% más).

Incluso el oficialismo logró dar vuelta el resultado en la provincia de San Luis, históricamente gobernada por los peronistas Rodríguez Saá. Allí, Macri y su candidato a vice, Miguel Angel Pichetto, triunfó con el 45,09% de los votos, lo que significó un avance de 10,09 puntos desde los pasados comicios para definir las candidaturas.

Y en Córdoba no sólo se ratificó la victoria oficialista sino que se amplió con más de 10 puntos respecto a las paso. Macri se quedó con el 61,30 por ciento de los votos.

En tanto, Vidal, una de las principales figuras políticas de la coalición de gobierno, padeció la aplastante victoria del exministro de Economía. Kicillof se coronó como el próximo gobernador con el 52,19%, mientras que la actual gobernador apenas avanzó alrededor de 4 puntos y terminó con el 38,49%.