Con asado y guitarreada, en esta edición se cumplen 10 años desde el primer encuentro.


El boliche “El Descanso”, una proveeduría abierta por Francisco Doys en el año 1939 a la vera de la Ruta Provincial N° 10, a unos 20 kilómetros al oeste de Winifreda y que sigue abierta, atendida por Esther, la hija, será escenario este sábado, una vez mas, de un encuentro criollo y cultural con asado y guitarreada.

Este año, además, se cumplen 10 ediciones ininterrumpidas desde aquella primera vez, cuando unos 10 hombres creyeron que “estaría divertido” hacer una guitarreada alrededor de un fogón en el boliche de Doys, dando origen al Festival Doys, que cada vez convoca mas gente.

La inquietud fue relatada por uno de los organizadores, el escritor Omar Lobos, oriundo de Winifreda, a La Arena: “La fiesta empieza cuando usted llegue. Desde las 18 suelen comenzar a acercarse los primeros ansiosos asistentes” y todo termina cuando la noche decida.

Una imagen de la velada de 2019 (La Arena)

Lobos, que organiza cada encuentro con su amigo, también de Winifreda, Darío Jañez, cuenta que “lo que nosotros llamamos pomposamente Festival Doys es básicamente un asado con guitarreada. Acá vienen y cantan desde el comienzo músicos vocacionales, el que está en el lugar y desea compartir su arte toma la guitarra, el acordeón o se para a recitar. Aún si asisten profesionales, cantan o actúan como uno más. Ese es el espíritu y de ese espíritu no hemos querido corrernos a lo largo del tiempo“, detalla.

De las menos de diez personas que hicimos el asado original hace diez años, hemos pasado a un número cercano a los 400“, explica el winifredense, y el crecimiento del evento les exigió poner amplificación de sonido y custodia policial.

Darío Jañez, uno de los organizadores, junto a la dueña del boliche, Esther Doys y Héctor Jordán, vecino rural (La Arena)

“El lugar es un plus. De esos que ya no quedan, con el mismo espíritu que se tenía hace muchos años, pero con la suerte de que aún se conserva”, agrega Lobos, indicando que la entrada es libre y gratuita y que cada persona puede llevarse su trozo de carne para que algún asador se lo cocine.

Este año habrá un stand de choripanes para aquellos que así lo prefieran. La única condición es comprar la bebida a la dueña del comercio, Esther Doys. Por lo tanto, solo queda cargar una reposera en el auto y disponerse a vivir una noche cultural bien pampeana que seguramente será recordada por mucho tiempo.




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