Pasadas apenas dos semanas, este lunes volvieron a declarar en alarma epidemiológica al Gran Rosario por coronavirus. Luego del colapso sanitario, la nueva calificación de las autoridades nacionales abarca no sólo al departamento San Lorenzo sino además al departamento La Capital, por lo que se vienen restricciones más severas.

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El esfuerzo de las autoridades provinciales en los últimos 14 días para sumar 50 camas críticas no fue suficiente frente a la gran cantidad de nuevos casos de COVID-19. De esta manera, el gobernador Omar Perotti inició una ronda de reuniones con médicos, intendentes y presidentes comunales para definir las medidas que se implementarán en el transcurso de esta semana.

De acuerdo al último decreto de necesidad y urgencia vigente hasta el viernes, la alarma epidemiológica implica la suspensión de clases presenciales en los departamentos afectados, salvo para escuelas especiales. Lo mismo corre para deportes de contacto al aire libre y se establece además el cierre gimnasios y clubes.

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En el caso de la gastronomía, se puede mantener la actividad nocturna con delivery o take away, pero no se permite atención al público en espacios cerrados. Esta última es una de las restricciones a las que Santa Fe no adhirió hasta ahora.

A principios de mes, Rosario y San Lorenzo fueron los únicos departamentos en los que se suspendieron las clases presenciales por ser zonas de alarma epidemiológica. Desde entonces, los contagios se desaceleraron pero no bajaron y se llegó a la ocupación total en terapia intensiva en la ciudad de Santa Fe y Rafaela, aunque esta última todavía sigue con una calificación sanitaria más leve.