La falta de personal es parte del problema. Solo hay un médico para la terapia intensiva.


El hospital de Malargüe está en crisis. Así lo denunciaron desde el gremio que nuclea a los profesionales de la salud, Ampros.

En un duro informe, el personal afiliado a Ampros planteó la difícil situación que atraviesa ese nosocomio desde que se desató la pandemia y en particular, desde la renuncia del director Alfredo Martínez un mes atrás. Cargo que aún sigue vacante.

Entre los problemas que plantearon está la falta de personal, de camas, equipamiento e insumos. Solo hay un médico dedicado exclusivamente a la terapia intensiva.

El departamento sureño “tiene condiciones geográficas y meteorológicas distintas al resto de la provincia, lo cual hace que por estos motivos y los sueldos bajísimos que cobran los trabajadores, se dificulte el acceso y la intención de los profesionales de instalarse allí”, indicaron desde Ampros.

Entre los reclamos que realizaron por medio de un comunicado, los profesionales aseguraron que “el hecho de que carecemos de director desde hace más de un mes, ante la renuncia del doctor Alfredo Martínez. Sin él, no tenemos herramientas para gestionar todas nuestras necesidades”. Además, el hospital carece de jefes de Servicio en áreas como la de Enfermería.

“Pero sin dudas, una de las situaciones más preocupantes es que a pesar de que crearon dos nuevos servicios (Clínica Covid y UTI Covid), no se consideran exclusivos, ya que lejos de sumar personal, se cubren las tareas sacando profesionales de otras áreas a quienes se sobrecarga. Es más, debido a que algunos tienen licencia por diferentes motivos, son menos que antes”, sintetiza el comunicado.

Aseguraron que el hospital cuenta con un solo médico intensivista y el apoyo de seis médicos de otras especialidades, de los cuales la mitad viaja desde San Rafael. En conjunto, logran afianzar el servicio de UTI.

“No hay protocolo de testeo a profesionales que viajan desde otras ciudades, lo cual es altamente preocupante para nosotros. En UTI Y UTI Covid faltan camas, bombas de infusión y lo que es más grave: se desdobló el servicio sin poder separar a los pacientes por cohortes: es decir, los que tienen otras patologías y necesitan ser abordados fuera del marco de Covid y los que presentan Covid”, aseveraron.

María Isabel Del Pópolo, secretaria General de Ampros, remarcó: “A todo lo que mencionamos anteriormente, agregamos que el nosocomio tiene dificultades permanentes en el suministro de insumos, ya que se trata de un hospital descentralizado que adquiere elementos con recursos que les otorga el Ministerio de Hacienda a través de partidas presupuestarias y la cadena de suministros es deficiente”.

“¿Quién va a tener ganas de venir a trabajar a un hospital en el que todos hacen de todo y a nadie le conviene? Ni económicamente, ni por las distancias, ni por las condiciones especiales de su clima. Concretamente, no hubo actualización de salarios, pase a planta de contratados, pagos por mayor dedicación, ni reducción del impuesto a las ganancias. ¿Quién cuida a los que cuidan? El servicio de Clínica Covid tiene un solo médico que es de Mendoza y no ve a su familia desde hace unos seis meses. Es tremendo”, concluyó la doctora Del Pópolo.


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