En los últimos días se han dado a conocer una serie de robos o estafas virtuales a muchas y muchos usuarios del banco Supervielle de San Luis. La docente de una escuela de la ciudad de San Luis, Gisela Arrieta, se suma a todas las víctimas de estos ilícitos.

Me pasó lo mismo que a varias de las personas que he leído en distintos medios”, comentó en entrevista a Vía San Luis y contó luego la odisea que tuvo que vivir por estas estafas.

A Gisela le realizaron extracciones 4 veces desde su cuenta bancaria y el banco nunca terminó de reintegrarle la totalidad del monto robado.

Estafas virtuales

El testimonio del robo virtual a Gisela

“Yo estaba de vacaciones y tenía la plata, una parte de mi sueldo, ahí en la cuenta. Se me da por entrar porque tenía que pagar el cable y, cuando ingreso, tenía nada más que 1.500 pesos”, comenzó relatando.

Arrieta dijo que no podía creerlo porque ella sabía que no había sacado plata de su sueldo.

Cuando se fijó en sus movimientos de cuenta, tenía 3 extracciones de 15 mil pesos, realizadas durante 3 días consecutivos en enero. Y esto no se trata de algo nuevo.

“Apenas volví de San Rafael (donde estaba vacacionando) fui al banco. Lo primero que hice fue dar de baja la tarjeta de débito y hacer el reclamo por las extracciones desde el home banking”, contó.

Nunca pude ver el correo porque no se había actualizado en el banco. Tenía hotmail y me llegaban los mensajes del banco ahí, pero yo no podía abrirlo. Cuando pude, me llegaron las notificaciones de extracciones a terceros con 3 número de documento distintos”, explicó.

Estafas virtuales.

Luego, Gisela contó que, tras realizar el reclamo en la sucursal del banco en San Luis, preguntó qué iba a pasar con su cuenta, ya que se sentía “muy vulnerable”. “No puede ser que pasen esas cosas: si uno tiene su plata en el banco cómo puede ser que te toquen la plata”, dijo al respecto.

Me sentía defraudada por el banco, vulnerable, como que no confío en ellos. Se los dije. Porque si uno tiene una entidad bancaria donde te depositan el sueldo, tiene que estar seguro. No cualquiera tiene que poder ingresar y robarte”, añadió.

El segundo robo virtual a la docente

Tras el primer reclamo, contó que “en su momento, me dijeron que no iban a poder tocar más nada de mi cuenta, que me quedara tranquila. Resulta que después ingresa otra plata a mi cuenta y, como no soy de ver los movimientos, cuando ingreso, veo que había otra extracción. Me volvieron a sacar 8 mil pesos”.

“No me sacaron más porque no tenía más. Me pelaron la cuenta”, exclamó.

Tras este segundo (o cuarto) robo, Gisella volvió al banco doblemente enfurecida y preguntó qué iba a pasar con su cuenta. “Ya no quiero que me vuelva a pasar lo mismo cuando ingrese mi sueldo”, insistió.

Me dijeron que me iban a dar una solución pero que me iba a llegar dentro de 10 días hábiles, que me iba a llegar un correo notificándome si el banco había comprobado el tema del fraude para corroborar eso”, detalló.

Estafas virtuales

Al respecto, agregó que, tras esperar los días que le habían indicado, no recibió respuesta. “Entonces fui nuevamente al banco. Hablé de nuevo con la gente de los “box” y, como ellos no me dieron una solución inmediata, pedí hablar con un superior”, contó.

“Cuando hablé con el superior, me dijo que el banco había comprobado que era un fraude y que me iban a hacer el reintegro”.

Finalmente, Gisela contó que tuvo que realizar trámites muy engorrosos y que todo le llevó mucho tiempo. Solamente le reintegraron las primeras 3 extracciones realizadas por terceros y, por la última de estas estafas, todavía espera que le devuelvan su dinero.

Su situación con el banco Supervielle

Gisela, defraudada tras lo ocurrido, preguntó nuevamente qué iba a pasar con su cuenta. “Ya no me siento segura con Supervielle. Me dijeron que no iban a modificar la cuenta por el momento, que me quedara tranquila que no iba a volver a pasar”, comentó.

Pero uno se queda con miedo, ando revisando a cada rato”, añadió.

“La verdad que es una situación muy fea, te sentís totalmente insegura, vulnerable, te angustia. Pasas un mal rato, porque es tu plata, tu trabajo, tu esfuerzo, y no cualquiera puede ir a meter mano a una cuenta y a ser dueño y señor de lo tuyo”, concluyó con algo de furia y angustia.