Los investigadores dieron con las costumbres alimenticias y de deposiciones de un animal también llamdo danta, emparentado con caballos y rinocerontes, y con el tamaño de un cerdo grande. 


¿Quién puede recuperar parte de la selva que el hombre destruye? Especialistas de la Universidad Federal de Lavras y del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía realizaron un trabajo de campo y descubrieron algo importantísimo.

Ellos lo publicaron y también lo replicó la página de Argentina Forestal y resultó una gran sorpresa para los seguidores de MisionesOnline.

A los tapires les gustan las zonas de selva degradada, allí hacen sus deposiciones y transportan millones de semillas. (ArgentinaForestal)

Resultó que existe un mamífero capaz de ayudar a recuperar las selvas luego de “un uso humano destructivo y aumentar la cantidad de carbono que almacenan”.

¿Quiénes son? ¡Los tapires!, que pasan más tiempo en los bosques degradados que en la selva virgen. Al alimentarse de frutos, dejan más semillas en sus deposiciones en estos paisajes “degradados” y esto ayudaría a su regeneración, concluye el estudio que realizaron, publicado en Biotropica.

Tapir con su cría. [AP Photo/Ed Wray]

Esto refuerza el valor ambiental de los tapires, porque pueden esparcir semillas en los bosques degradados señaló Lucas Paolucci, autor principal del estudio y ecólogo en la Universidad Federal de Lavras en Brasil y del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía. 

El tapir amazónico, también conocido como danta, está emparentado con los caballos y los rinocerontes, y tiene el tamaño de un cerdo grande. Está clasificado como Vulnerable por la UICN. Este animal de reproducción lenta no se recupera bien de la caza intensiva y su hábitat forestal está disminuyendo.

Los investigadores armaron tres escenarios de impacto en la selva. Allí buscaron deposiciones de tapires. En un bosque quemado, en otro con incendios experimentales cada tres años y una tercera parcela que no se hubiera quemado nunca.

Los tapires defecaban más y distribuían tres veces más semillas en las parcelas quemadas que en los bosques intactos, según descubrieron los científicos.

Más del 99 por ciento de las casi 130.000 semillas que los investigadores encontraron en los excrementos de los tapires estaban enteras, lo cual significa que tenían posibilidades de germinar. Las semillas provenían de 24 especies de plantas diferentes, algo que sugiere que los tapires contribuyen a la diversidad de especies que crece en un área determinada.






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