Sí, es solo una mochila, dije cuando llamaron por los altoparlantes del aeropuerto. Una mochila, con un par de zapatillas, algo de ropa deportiva en donde había espacio, para lo que no necesitaba lugar y pesaba bastante. La decepción, la frustración, el sentimiento de derrota y el fracaso. ¡¿Qué pasó ¡? Sí, ¿qué pasó? Fueron varios meses de preparación, de dedicación, de ausencias, de esperanzas y no puedo llamar sacrificio cuando en juego está, la pasión por lo que se hace, sería bien decir determinación, disciplina y compromiso. Mi padre me decía, bendecido es aquel que trabaja de lo que le gusta.

Las montañas fue el lugar que inspira hasta el infinito, lleno de inmensidad que te lleva y te eleva al inabarcable paisaje. Los kilómetros pasan, tus piernas quieren más, quieren recorrer cada recóndito y desconocido espacio. Tus ojos sólo reflejan el celeste del nítido cielo. Los Andes ante ti, a tus pies sus pies, en donde estuvimos juntos en esos meses de jornadas de entrenamiento. El aire se hace más escaso y el esfuerzo más intenso, el cuerpo da y la mente mezquina y silenciosa hace su juego de bajar los brazos ante tanto esfuerzo, las dudas son su primer instrumento, los sentimientos de ausencia juegan un triste sentir en la soledad de la habitación, esa mezcla de fatiga y nostalgia.

Estadio Atlético Justo Román, Mar del Plata, Campeonato Nacional de Mayores, apoyando mi cabeza entre mis manos, con lágrimas en los ojos, el evento había terminado, lejos estuvo del récord, lejos quedó el tiempo invertido, lejos en la distancia las montañas. La tristeza en el rostro, la mente cargada emociones encontradas y coartadas , lo que iba a ser un nuevo récord nacional ,quedó en una historia sin fin ,un punto y seguido, ¿será el próximo año?

La incógnita recorría mi mente, el orgullo busca revancha y la pasión lo alienta. Estos son los mejores aliados, otros como yo, como vos, que vamos por el desafío que nos mantuvo en pie cuando ya no se podía.

Ahí donde comencé a desandar esta vida, y vi surgir y caer, ahí donde está mi origen, el lugar que me forjó con paciencia y los años. Paraná decía el ticket de la mochila, amigos hermanos, familia el mejor consuelo, para una tristeza casi creada en ese deseo de ser, y hacer lo que un día entró en mi corazón y en mis venas: el amor al deporte.

El entrenamiento ya más apaciguado, bajó el esfuerzo y la intensidad. El paisaje ha cambiado, mi húmeda y calurosa ciudad me recibe con añoranza y mis compañeros de pasión también. Que alegría reencontrarlos, nos conocemos, disfrutamos y vivimos la misma pasión, mis entrenamientos para el récord nacional en 5.000 metros que es ya una historia.

-”Me voy a La Pampa”, me dice Pablo, “estoy preparando los 42 kilómetros, sólo deseo completar el evento, quiero saber a qué sabe esa distancia, respetada y temida por algunos” me dice.

-Voy!, le digo. Yo voy, se lo reafirmo. Los números de entrenamientos no me dan para ese evento, es una de las pruebas para muchos la más difícil, la más pensante, vamos mitad y mitad, cuerpo y mente, ambas son responsables del éxito o del fracaso. Los entrenamientos para 5.000 metros no son cercanos al del maratón. Me sumerjo en él, como en un sueño, que sólo el inconsciente sabe el final, ahí estoy curiosa en sus deseos. La Pared: kilómetro 30

Las decepciones comenzaron a desvanecerse, las frustraciones de desmenuzaron en cada gota de sudor. La derrota gris comenzó a tornarse en color a triunfo a satisfacción. La mente se envalentonaba en cada paso. El orgullo y la pasión se dieron la mano. Ese día me convertí en maratonista.

Primer lugar en el Maratón a pampa traviesa, Santa Rosa, La Pampa: 2.46.17 horas. La felicidad se forja, se busca y no te deja bajar los brazos cuando tu disciplina y pasión son paralelas a tus sueños. Sin saber, sin pensar, comenzaba un recorrido, una suave brisa del destino que me orientaba a otro futuro.

Pasajeros con destino al Aeropuerto Internacional de Guarulhos Brasil, se escuchó, presentarse en puerta 5 A. Ahí escuché decir: “Ticket de equipaje por favor” y ante la mirada de quien no lo puede creer yo parecía decirle: “Sí, si. Es solo una mochila”.

Claudia Camargo es atleta internacional. Ha recorrido varios países representando al país.