Si bien advierten que no está en riesgo de colapso, hay sectores que se encuentran vulnerables.


“El Puente del Inca está en un proceso de regresión y resulta necesario controlar y evaluar este delicado equilibrio, para que la integridad del puente no corra peligro”, dijo a Diario Los Andes Esteban Lannutti, ingeniero electrónico que dedicó su doctorado a este análisis estructural del monumento.

Lannutti explica que la estabilidad de un puente realizado por el hombre es evaluada teniendo en cuenta factores de seguridad que, cuando son cercanas a 1, está al límite de una fractura: “Y el Puente del Inca está muy cercano a 1”.

Y aunque aclara que “no sufre grandes tensiones y deformaciones”, advierte que “en la parte superior del arco sí resultan significativas y existen zonas donde el factor de seguridad es muy cercano al límite”. 

Puente del Inca Mendoza

Como el arco del Puente del Inca se sigue erosionando, va perdiendo masa y se va debilitando. Entonces, ¿podría colapsar? “Posiblemente pero es un factor natural, por eso la discusión es si hay que intervenir o no”, admite el investigador.

Lannutti marcó las zonas más vulnerables: “Descubrí que lo que más se va erosionando son los estribos y la parte baja del arco. Si se riegan esos estribos, el puente se haría más robusto sin perjudicar su estabilidad. El problema es regar la parte más fina, la del medio” (como se hace hoy).

Esta es la “receta” que él sugiere para salvarlo. “Yo creo que el puente no está en riesgo de colapso a corto plazo pero sí hay que administrar bien el agua termal. Al menos llevarlo a condiciones similares a las que tenía antes de que existieran los baños”, cierra el ingeniero.




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