Solo un hilo de agua separa la frontera entre ambos municipios y se producen muchos cruces ilegales.


Un hilo de agua separa a Argentina y Brasil en la frontera del municipio de San Antonio, donde el lado brasilero presentó su primer caso de Covid19. La liviandad con que el país vecino se toma a la pandemia por el Coronavirus preocupa a todos los funcionarios, pero especialmente a los intendentes de las localidades fronterizas.

Fausto Rojas, intendente de San Antonio, manifestó su preocupación en la región debido al primer caso registrado del lado brasileño y ante el incesante paso ilegal de trabajadores. “Estamos tomando las medidas que están a nuestro alcance. Nos preocupa los pasos clandestinos. El pueblo tomó conciencia, esperemos que la población hago todo lo posible y que la enfermedad se quede del otro lado”, indicó en diálogo con Santa María de las Misiones.

Según manifestó el intendente, San Antonio y Santo Antonio funcionan como si fuera una sola, “hay una integración muy linda con los hermanos brasileños; tenemos la fiesta de la Integración, gente que trabaja del otro lado, una relación muy estrecha, como si fuera una familia grande; de los dos lados hay familias que tienen una parte del otro lado”. Ante esta estrecha relación es que proecupa mucho la posibilidad de contagios ya que muchos trabajadores argentinos trabajan en el lado brasileño y pasan de manera clandestina.

El Comité de Crisis del municipio solicitó al Gobierno Nacional un refuerzo de las fuerzas federales para un control más exhaustivo en la zona de frontera seca que incluye cerca de 15 kilómetros y que afecta tanto a San Antonio como a la localidad vecina, Bernardo de Irigoyen.




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