La historia de Gustavo Lescano se viralizó hace unos días. Él solía vender empanadas en la puerta de su casa frente al hospital Notti como una salida frente a las dificultades de la pandemia. Y un cliente que probó las empanadas, decidió hacerle “propaganda”. Sin embargo, la Municipalidad de Guaymallén le levantó el puesto el viernes pasado al mediodía.

//Mira también La dura historia de un vendedor de empanadas que no puede trabajar por la fase uno

Según manifestó Javier Massó -director del Comercio, Industria e Inspección General del departamento-, tras algunas denuncias telefónicas que indicaban que el emprendedor no tenía los permisos pertinentes para su actividad, la comuna verificó la irregularidad y procedió a levantar el puesto.

El funcionario argumentó que las personas que deseen trabajar o instalar un comercio de cualquier tipo deben solicitar un permiso a la Municipalidad del departamento que le otorgue la habilitación luego de abonar una tasa establecida por Guaymallén. El caso de este vendedor de comida que tiene el puesto en su vivienda, sí poseía este permiso que le habilitaba el servicio de un parripollo, pero no de un puesto de venta de empanadas en la calle.

“A la hora de otorgar los permisos, tenemos en cuenta que se cumpla con los requisitos de bromatología correspondientes y el puesto de empanadas no era el caso. Este hombre tenía una conexión de gas insegura que ponía en riesgo su propia vida”, explicó el director.

Massó indicó: “Entendemos la situación de las personas que poseen este tipo de trabajo y que por el confinamiento obligatorio tienen que cerrar sus puestas. Por ello, trabajamos en conjunto con ANSES para lograr la habilitación de subsidios a micro emprendedores de parte del área de desarrollo económico”.

La voz de Gustavo

Así como se viralizó la historia, también se compartió en las redes sociales la decisión de la Municipalidad con opiniones que defendían a Gustavo Lescano.

“Me dijeron que no podía vender en la vía pública porque no era higiénico. A mí nunca me han reclamado nada sobre la comida que vendo, es todo casero y limpio”, explicó Gustavo a Vía Mendoza.

El martes de esta semana, el vendedor se presentó en la Municipalidad con la compañía de algunos vecinos que le hicieron “apoyo moral para que no pague la multa establecida por la Municipalidad”, según declaró. Y señaló: “Quiero me que habiliten la posibilidad de vender en la calle ya que soy el sostén económico de mi familia”.

//Mira también Profesores de gimnasia deberán pagar para dar clases en espacios públicos de Guaymallén

Gustavo dijo: “Me tienen en la mira, porque ya me venían advirtiendo que no venda en la calle, pero yo necesito la plata”. Por último, el vendedor comentó que se llevaron su puesto y varias docenas de empanadas.