Desde hace un poco más de un año, cuando comenzó la pandemia en el país, los comedores escolares del Programa de Asistencia Integral de Córdoba (Paicor) dejaron de abrir sus puertas, ya que así lo hicieron todas las escuelas. La decisión cumplía con el decreto presidencial que dispuso el confinamiento preventivo y obligatorio.

De esta manera, las viandas que se servían de manera diaria a los alumnos que concurren a los establecimientos educativos públicos se reemplazaron por una caja con alimentos secos. Y los módulos, se entregan a los chicos cada un mes y medio. Al principio, la comunidad educativa recibió con naturalidad y sin demasiadas objeciones el cambio de modalidad.

Sin embargo, ahora solicitan la apertura de los mismos, ya que en Córdoba, desde el 1° de marzo, los alumnos ya volvieron a las aulas. Al respecto, Rosa Merlo, directora del Ipem 338 Dr. Salvador Mazza, de barrio Marqués Anexo dijo a La Voz: “En un contexto social como el nuestro, considero sumamente necesaria la reapertura de los comedores escolares porque muchos chicos entran a clases a las 7.30 y vienen a la escuela sin desayunar”.

En este sentido, la docente agregó: “Y por más que sean sólo cuatro horas de actividad presencial, es mucho el trecho que tienen que esperar hasta volver a casa para comer algo”. Al establecimiento concurren 370 alumnos “y unos 300 reciben módulos alimentarios en lugar de las raciones calientes que servíamos todos los días en la prepandemia”, planteó.

“Nuestro SUM es muy amplio. Imaginate que entran 23 mesas con comodidad para ocho chicos cada una. Además, la modalidad de ‘burbujas’ reduce prácticamente a la mitad la cantidad de alumnos que vienen a clases presenciales y, entonces, es perfectamente posible darles de comer aunque haya que dividirlos en dos o más turnos para servirles el almuerzo”, sugirió.

“Eso sería de gran ayuda para las familias y para alivianarle la carga a los chicos”, redondeó la directora.

Por otro lado, Jorge Pérez, titular del Ipem 325 Manuel Belgrano, de Argüello, acordó con lo expresado por Merlo. “Sin dudas, la reapertura de los comedores escolares para que los alumnos reciban raciones calientes es importante y necesaria”.

“Pero tenemos dos obstáculo para que la viandas retornen a las escuelas: la asistencia en ‘burbujas’, modalidad que hace que algunas y algunos estudiantes vengan a clases cada dos semanas. Y el protocolo emanado del Ministerio de Educación que lo desaconseja de manera tajante y absoluta”, precisó el docente.

La directora Soledad Dago, directora de la Escuela Hipólito Yrigoyen, concuerda con sus colegas y agrega: “La semana pasada le comentamos a una inspectora del Paicor que vino a ver cómo estaban las instalaciones de nuestro comedor, que las madres nos preguntan con insistencia cuándo vamos a servir de nuevo las viandas calientes; nos parte el alma ver que hay muchos chicos –sobre todos los del turno tarde– que vienen a clases sin almorzar y quizá también sin desayunar. Así es muy difícil trabajar. Con hambre no se puede aprender”, razonó la maestra.

En relación con el tema, desde el Centro Cívico se indicó a La Voz que la asistencia se mantendrá bajo la entrega de módulos alimentarios y permanecerán cerrados los comedores escolares, como lo establecen los protocolos del COE. Lo reglado para educación recomienda no utilizar estos espacios con el fin de evitar la propagación del coronavirus.

“Estamos en una pandemia y hay una disposición de la autoridad sanitaria que ha sido publicada oportunamente por el Ministerio de Educación”, asegura el ente estatal.