La "Negra" marcó una era de la música en el país y el mundo y fue un ejemplo de lucha y compromiso con los pueblos latinoamericanos.


Este 4 de octubre se cumplen 10 años del fallecimiento de Mercedes Sosa. La cantante tucumana fue un ícono de la música a nivel nacional e internacional. Con una voz única, logro deleitar al mundo y transformarse en una de las principales embajadoras de la canción de nuestro país.

“La Negra” nació en 1935, un 9 de Julio, en el Jardín de la República en el seno de una familia humilde. De la adolescencia, le gustaba bailar y enseñaba danzas folklóricas. También cantaba. En octubre de 1950, empujada por el entusiasmo de un grupo de amigas inseparables, se animó a participar en un certamen radial organizado por LV12 de Tucumán. Oculta tras el seudónimo de Gladys Osorio, su incipiente calidad como cantante la hizo triunfar en un concurso cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora.

Mercedes Sosa con 25 años, en 1960. Crédito: Anne Marie Heinrich

Su familia tuvo mucho que ver en haberle inculcado el sentido de pertenencia de clase, lo que le permitió asumir el compromiso con sus ideales, sueños y esperanzas. Hizo suya la palabra olvidada de los pueblos originarios, de las mujeres, de los trabajadores y de los niños. .

Su canto también la llevó a recorrer infinidades de ciudades en el mundo y ser premiada por gobiernos y organismos internacionales, ya no tan sólo por su arte; sino que también por su inquebrantable compromiso con los derechos humanos.

Mercedes Sosa en una de sus actuaciones en 1967. Crédito: Roon Kroon. Anefo

En 1957, el amor la llevó a Mendoza luego de casarse con el músico Oscar Matus; donde establecieron una sociedad artística con el poeta y locutor Armando Tejada Gómez.

Los tres formaron el movimiento del “Nuevo Cancionero”. Mercedes Sosa se guió durante toda su vida artística por los principios del Nuevo Cancionero, venciendo a menudo arraigados prejuicios artísticos, culturales e ideológicos. De allí proviene la selección rigurosa de sus canciones, que tienen un origen y un fuerte vínculo con lo popular. Otra característica de este movimiento fue su apoyo constante a jóvenes autores y formas musicales, el intenso diálogo con el rock nacional, el tango y el pop, así como la dimensión latinoamericana de su arte.

Su voz permitió que todo un mundo conociera a los creadores de Latinoamérica, logrando el amor y reconocimiento de sus pares, y el agradecimiento de su público a lo largo de varias generaciones.

Tras el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, al ser comunista declarada, Mercedes Sosa fue incluida en las listas negras del régimen militar y sus discos fueron prohibidos.

Mercedes Sosa nunca perdía la sonrisa ni las ganas de cantar. Crédito: Sergio 252.

Pese a que trató de permanecer en Argentina pese a las prohibiciones y las amenazas. En 1978, cuando daba un recital en La Plata, fue detenida en el escenario y gran parte del público asistente fue arrestado. Se fue a París y luego a Madrid. El exilio fue muy doloroso para la cantante.

La “Negra” volvió a la Argentina en febrero de 1983. Realizó 13 recitales a sala repleta en el Teatro Ópera de Buenos Aires. Incluyeron temas, músicos y cantautores provenientes de diferentes corrientes musicales, como el folclore, el tango y el rock nacional.

EFE/ Kerim Okten

“Gracias a la vida”, “Como la cigarra, “Alfonsina y el mar”, “Cuando ya me empiece a quedar solo”, “Al jardín de la República”, “Pajaros en el aire”, “Zamba para olvidar”, “Luna tucumana”, entre muchas otras son las interpretaciones clásicas que quedaron en el recuerdo de todos.

Esta extraordinaria mujer murió a los 74 años, en Buenos Aires, el 4 de octubre de 2009.

Desde su partida, se han originado homenajes de reconocimiento y agradecimiento en todo el mundo. Parques, plazas y bosques. Calles, escenarios y festivales. Bibliotecas, Escuelas, Centros de salud y Centros culturales de todo el mundo llevan su nombre.




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