"Me contaba que su suegro no le da de comer porque no tenía para poner", detalló Isabel Palomino.


Tras la muerte de Maximiliano Rodríguez, su abuela contó como era la vida del joven de 21 años que fue asesinado por su suegro, Rubén Brandán en Termas de Río Hondo. 

La víctima que acababa de cumplir una condena por robo, se había ido a vivir junto a la hija de Brandán a la casa del autor del crimen pero la familia no lo habría visto con buenos ojos. “Me contaba que comían aparte de los familiares de ella. Me contaba que su suegro no le da de comer ni a él ni a su concubina, porque él no tenía para poner“, detalló Isabel Palomino. 

“Además le mezquinaban el lavarropas, entonces comían aquí, lavaban aquí”, aseguró la mujer según detalla El Liberal. Al mismo tiempo sostuvo que la relación entre Rodríguez y Brandán “siempre fue conflictiva“. 

Y recordó un episodio violento que ella presenció: “Una vez vino hasta aquí siguiéndolo para pegarlo y yo lo ayudé. Él (por Rubén) tiraba ladrillos a la casa y después se fue”. 

En cuanto a la relación de pareja que mantenía la víctima con la hija del Presidente de la Asociación de Celíacos local, señaló: “Yo los veía bien, ellos vendían tortilla juntos, siempre estaban juntos y andaban con la bebé”. 

“Maxi trabajaba en una verdulería, pero se dormía y lo despidieron, después de un tiempo volvió. Después trabajó en una panadería donde actualmente estaba trabajando”, contó y sostuvo: “No pensé que iba a terminar así, no merecía que lo maten. Debía haberle dicho que se vaya de la casa, pero no hacerle eso. Maxi no se merecía morir así”.






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