Pocos minutos antes de la medianoche que daba inicio al 2022, Gonzalo Gorosito sorprendió con un regalo muy especial a Alberto López, su abuelo de 76 años, oriundo de General Pico, La Pampa.

“Mi abuelo fue casi toda su vida de oficio mozo, de cuando trabajaba en el café Roma y en los bailes de Ferro. Él siempre, de chiquitos, nos inculcó a mí y a mi hermano gemelo el respeto, el trabajo, la responsabilidad. Crecimos junto con él y todo lo que nos dio se lo estamos devolviendo, si bien esto es algo chiquito con respecto a lo que los abuelos nos dan a cada uno”, contó Gonzalo en diálogo con el medio local “Radio5″.

A pesar de haber trabajado durante toda su vida, nunca pudo comprarse un vehículo. Sin embargo, como recompensa a ese esfuerzo, su nieto le cumplió el sueño.

Dio todo por la familia y se dejaba para lo último. Viéndolo en los últimos años, que siempre dependía de nosotros para trasladarse y eso, yo siempre decía que no podía ser que mi abuelo no pueda tener un medio de transporte. Él siempre se manejaba en remis”, mencionó.

El auto preferido de Alberto siempre fue el Renault 12, ya que según relató su nieto: “le gustaba la mecánica que tenía, sencilla”.

Gonzalo registró ese deseo y hace tres años se puso en contacto con un amigo que tenía un Renault 12 modelo 93. “A Ramiro (vendedor) lo conozco de hace varios años y desde hace tres, le vengo diciendo `cuando vengas el Renault 12, llamame primero´. Hace 12 años que lo tenía y lo tenía impecable. No lo largaba, no lo largaba y a mitad de diciembre me llamó. Entonces le dije que tenía una plata ahorrada, pero que me de una semana para juntar el resto”, apuntó.

Para concretar la compra del auto, el joven vendió una motocicleta que tenía desde hace 10 años y otros elementos personales para terminar de recaudar los fondos necesarios.

Alberto disfrutando su regalo. Foto: TN

“Estos últimos meses tuvimos la desgracia que mi abuela falleció, mi abuelo quedó solito y la idea era motivarlo” y siguió: “Lo que se me ocurrió a mí, como yo no tengo un lugar grande para festejar fin de año, decidí alquilar una quinta y pasarlo en familia. La idea era que mi abuelo la pase bien porque él no quería festejar nada, cosas que pasan cuando uno pierde un ser querido”.

La sorpresa llegó minutos antes de que finalice el año. “Yo le dije unas palabras antes de entregárselo y se le cayeron algunas lágrimas. Seguramente por la cabeza de él habrán pasado muchas cosas de lo que hemos vivido los últimos meses, que la verdad que esto le vino bárbaro porque no se lo esperaba. Creo que por lo menos le cambió la vida un poco de ahora en adelante”, concluyó.