Esta es la historia de Leticia Bertazzo, una sanjuanina que tras vivir en Río Negro con su hija más chica, decidió regresar a su tierra natal hace cinco años para ayudar a los que menos tienen. Con su espíritu solidario y su inquebrantable voluntad, consigue mantener en funcionamiento unos 20 merenderos en distintos puntos de San Juan.

En diálogo con Diario La Provincia SJ, Leticia contó: “Dos de mis nietas hacían patín carrera y por ahí mi hijo no tenía cómo financiarlo. Por eso empecé a ir a la Secretaría de Deporte. Creo que iba los siete días de la semana. Mis nietos varones me dijeron que necesitaban pelotas y también las conseguí. Yo no tenía teléfono y un día le llaman a mi hija y le dicen que tenían golosinas para mí. Cuando llego, me preguntan en qué había ido, cuando les contesté que en colectivo me respondieron que me iba a tener que buscar otro medio de transporte porque me tenían tres pallets llenos de golosinas”.

De esta manera empezó a repartirlas en diferentes merenderos en los que sus hijas trabajaban gracias a planes laborales. Sin embargo, su labor solidaria preexistía ya que apenas volvió a San Juan, presentó los papeles para que desde el Gobierno le entregaran mercadería y así poder abrir su propio merendero. “Cuando me llamaron les dije que había pasado tanto tiempo que iba a tener que hacer un listado nuevo, porque por los chicos por los que yo pedí ya son papás e iba a tener que pedirles los nombres de los hijos”, recordó entre risas sobre su primer encuentro con el funcionario que la atendió.

Luego, agregó: “Así conseguí las donaciones para poder hacer funcionar tres merenderos, dos en Pocito y uno en Rawson que es en mi casa. El primer mes me dieron leche y alfajores y galletitas. Al mes agregaron yogurt, ahora nos dan leche chocolatada, arroz con leche, galletas, budines. Como había y hay mucha necesidad, decidí darles a estos chicos tres veces a la semana la merienda, y con el resto de la mercadería armé otro merendero”.

En la actualidad, Leticia ayuda en siete merenderos de Pocito, ocho de Rawson, cuatro de Iglesia y otros más en Capital y Chimbas. Según ella, “‘seco mucho la mente’ en las distintas reparticiones para conseguir mercadería, pero las distintas coordinadoras también hacen de todo para juntar donaciones. No sé a ciencia cierta a cuantos chicos logro ayudar pero solo por contar algunos, en el merendero de Valle Grande van alrededor de 80, en la Villa Congreso unos 70, en el Loteo Montilla son poquitos, van unos 40; en Viñedos del Sur 50, en General Acha y calle 8 van alrededor de 110 niños de Rawson y Pocito”, detalló. Para este 2022, ella sueña con poder mantener todos los lugares con los que colabora y, por qué no, continuar expandiendo su labor solidaria.