Durante este fin de semana se secuestraron al menos diez autos y una moto en distintos controles nocturnos. 


De las estadísticas se desprende que uno de cada siete nicoleños maneja alcoholizado, una cifra no menos alarmante en una ciudad con récord de accidentes en lo que va de 2018.

En distintos controles nocturnos, este fin de semana al menos 11 vehículos fueron remitidos al corralón municipal. “Lo que notamos es un alto grado de irresponsabilidad de quienes no sólo representan un riesgo para terceros, sino también para ellos mismos”, afirmó el subsecretario de Ordenamiento Urbano, Pablo López de Armentía.

De hecho, durante los festejos por el Día del Amigo, un automovilista rompió todos los records al registrársele más del triple del consumo de alcohol permitido, que es el límite que contabiliza el aparato. Un caso similar se registró en Rosario, e incluso los mismos inspectores debieron ayudar al hombre a movilizarse.

“Los operativos vehiculares no pueden relajarse y son vitales para prevenir siniestros”, sostuvo. 




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