Guadalupe Belén Lucero desapareció el pasado lunes 14 de junio y fue vista por última vez en la puerta de la casa de una tía, mientras jugaba en la vereda con sus primos, en el barrio 544 Viviendas ubicado al sur de la Ciudad de San Luis. Fue una primita de tres años quien aportó el dato más importante, la niña dijo que a la menor se la llevó una mujer de la mano.

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A partir de ese momento comenzaron los rastrillajes y allanamientos para dar con el paradero de la pequeña de cinco años. La principal hipótesis que sostiene la policía es sobre un posible secuestro y no está descartada la posibilidad de que haya sido raptada por una red de trata de personas.

Una vista aérea del inicio del operativo en zonas aledañas al espejo de agua de Potreros de los Funes.Nicolas Vervara | El Diario

Los procedimientos siempre giraron entorno a ese supuesto por lo que el 17 de junio, tan solo tres días después, el Gobierno activó el Alerta Sofía. Se trata de un sistema que difunde de manera inmediata la imagen y la información sobre la o el niño y/o adolescente que se encuentre desaparecido y que puedan estar en grave peligro.

La difusión es en todo el territorio nacional a través de dispositivos móviles y medios de comunicación masivos como televisión y los diarios. Además, este sistema trabaja con otras entidades, entre las que esta la reconocida ONG Missing Children.

Y cuatro días después de la última vez que su familia vio a Guadalupe, Gobierno nacional sumó el ofrecimiento de una recompensa de dos millones de pesos para quien aportara datos que permitieran encontrar a la niña. Además, sumaron las fuerzas federales al operativo de búsqueda.

Marcha de familiares y amigos de la pequeña Guadalupe Lucero en San LuisGentileza / El Diario de la República

El caso de Guadalupe

Una vez que la búsqueda de Guadalupe tomó estado nacional, más de 150 bomberos de San Luis, Mendoza, Córdoba, San Juan y La Pampa participaron de los rastrillajes tanto el interior del barrio de la tía de Guadalupe, como en zonas aledañas y espejos de agua.

El lunes 21 de junio, exactamente una semana después de la última vez que se supo algo de Guadalupe, Yamilia Cialone -mamá de la pequeña- recibió un llamado telefónico desde un número desconocido y aseguró haber escuchado la voz de su hija, que en medio de tanta angustia le dio algunas esperanzas de recuperar a la niña. La llamada fue grabada e inmediatamente comenzaron con la investigación.

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Este llamado se sumó a otro hecho que alertó a la familia de Guadalupe. Una vez que sus padres recuperaron sus teléfonos celulares, que habían sido secuestrados para recaudar información, la madre de la menor recibió mensajes extorsivos a su WhatsApp desde un número con característica de México a través de los cuáles le preguntaban si estaba sola y si quería a su hija viva.

Guadalupe Lucero y su mamá, Yamila Cialone. Gentileza.

La policía investigó la proveniencia de esos mensajes, ya que anteriormente los padres de la nena habían sido víctima de “bromas”. Incluso, a raíz de estos mensajes, activaron la búsqueda internacional de la pequeña oriunda de San Luis.

Interpol emitió una alerta amarilla en búsqueda de Guadalupe Lucero, a nueve días de la desaparición de la niña de 5 años. Estas notificaciones son un valioso instrumento para las fuerzas del orden porque pueden aumentar las probabilidades de localizar a una persona desaparecida, especialmente si existe la posibilidad de que viaje de forma voluntaria o involuntaria al extranjero, explican desde el organismo.

Por su parte, los padres pidieron autorización a la Justicia y sumaron un grupo de investigadores privados con canes especializados en la búsqueda de personas. Y la policía puntana confirmó que sumaron a un equipo de videntes para que los ayuden, situación que desató la furia de la familia, ya que lo consideraron algo “poco serio”.

También se sumó a ayudar en la causa Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón. La mujer visitó San Luis con el fin de ayudar a los papás de la niña. La intención fue reunirse con el gobernador, Alberto Rodriguez Saá, y con el ministro de seguridad local, Luciano Anastasi, para conocer los avances del caso. Además, solicitó constituirse como querellante en la causa.

Pero un nuevo dato despertó sospechas a 15 días de la desaparición y fue que la menor podía estar en Mendoza. Es que Eric Lucero no es el padre biológico de Guadalupe, por lo que salió a la luz que el papá de sangre de la niña había sido puesto en la mira. No descartaron que este hombre la haya secuestrado para llevarla a la provincia vecina. Incluso, personas cercanas a la familia aseguran que el él siempre hablaba de llevársela.

Eric Lucero. El padre de Guadalupe, la nena buscada en San Luis (Foto: Diario de la República).La Voz

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Tras ese dato, la policía de Mendoza junto a sus pares de San Luis, realizaron varios allanamientos y rastrillajes en Mendoza para dar con la pequeña, pero todos los resultados fueron negativos.

En la última semana, todos los procedimientos se centraron en la zona cero y en San Francisco del Monte de Oro. La policía puntana trabajó sobre el espejo de agua Las Palmeras, pero no pudieron encontrar ningún rastro de la pequeña.

En tanto, el juez penal, Ariel Parrillis, este martes solicitó un georradar para ayudar con la búsqueda de la pequeña. Se trata de una máquina que funciona con ondas electromagnéticas, emite una serie de impulsos a través del subsuelo que son capaces de detectar si allí hay materiales con diferentes propiedades a los habituales, como un cuerpo o huesos.

Se cumplió un mes de su desaparición, el caso de Guadalupe tiene en alerta a todo el país. Se han realizado ocho marchas pidiendo por su aparición y sus padres, desesperados, se dedicaron a llenar todas las calles de San Luis con sus fotos para que las personas no se olviden de su cara y no dejen de buscarla.