Pasó el 2020, pero su huella será imborrable. Probablemente tengan más de cicatrices que de huellas, para ser sinceros; pero el 2020 será inolvidable en cualquier rincón del mundo. Y entre tantos afectados por los efectos colaterales de la pandemia, se encuentran los estudiantes que en la promoción 2020 culminaron sus ciclos. Exactamente, esos mismos niños y adolescentes que esperaban su último año de primaria y de secundaria para disfrutar hasta exprimir cada momento acompañados por sus amigos y amigas; y a quienes la pandemia de coronavirus les aguó todos esos planes; viajes de egresado, colaciones y hasta cenas incluidas.

Alejandro Exquiel, el niño puntano de 11 años que emociona con sus canciones esperanzadoras.

Alejandro Exequiel, un niño puntano de 11 años que cursó en 2020 su séptimo grado y quien culminó la primaria en este fatídico y olvidable año que quedó atrás hace unos días, es uno de estos pequeños que vieron frustrados sus planes iniciales. Pero, a su manera, se encargó de despedirse de sus amigos. Y de que su último año de primaria sea inolvidable. Junto a su padre, el cantante de San Luis, Enrique Belén; Ale grabó su propia versión del ya clásico hit de pandemia, “Volveremos a brindar”, de la española Lucía Gil, y que se convirtió en un himno esperanzador en el año del Covid-19 y del confinamiento. Lo hizo con sus propios arreglos y hasta videoclip original; y el niño les hizo llegar a todos sus compañeros un mensaje esperanzador. El mismo mensaje que trascendió el ecosistema de su grupo escolar, y se convierte en un himno de esperanza de cara al 2021.

“La verdad es que extrañé mucho a mis compañeros, solo pude verlos para el acto de fin de curso. Y con esta canción, siento que es una forma de estar cerca de ellos”, reconoce con humildad y timidez el niño, quien se ha criado en un hogar de artistas. Es que sus padres, ambos profesores, se dedican a la música como pasatiempo. “Me gusta de todo tipo de música”, agrega cuando se le consulta por su estilo preferido.

Emotivo

Al igual que para toda la humanidad, el 2020 fue más que raro para Ale; aunque celebra haberse podido reencontrar con sus compañeros en el acto de fin de curso. “Nos íbamos a ir de viaje de egresados a Córdoba en 2020 y no pudimos, pero hablamos con las maestras para ir este año”, agrega Alejandro Exequiel.

Su perfil artístico no se queda solamente en la interpretación de canciones. Porque, dentro de su timidez, se está animando a escribir sus primeras piezas; y además disfruta de dibujar, bailar y hasta actuar. El ukelele y la guitarra son los instrumentos que, hasta el momento, ha aprendido a tocar el talentoso y joven artista.

Dibujar, la otra pasión de Alejandro Exequiel.

“No sé todavía que quiero ser cuando sea grande, ni que voy a estudiar. Pero me gusta cantar, escribir y dibujar. Después de esta versión, me han felicitado y la gente me ha dicho que les ha gustado mucho el tema”, agrega el niño.

Los arreglos para convertir la canción en una pieza más “popera” son de su padre; y él mismo se ha encargado de difundir la emotiva canción interpretada por su hijo. “Algunos padres me pidieron si podía mandárselos a sus celulares, les ha gustado mucho, por suerte”, acota -con orgullo- Enrique Belén, padre de Alejandro.

Antes de esta versión de “Volveremos a brindar”, Ale y Enrique habían grabado y difundido en toda la provincia de San Luis una canción propia; “San Luis, ¡qué felicidad!”. Y también recibió visitas de todos los ciudadanos puntanos y de otros lugares; siempre contagiando buenas vibras.

Pasatiempos

A la música y al dibujo se le suman otros pasatiempos y actividades que Ale disfruta; como son practicar algunos deportes y disfrutar del aire libre. Su hermana estudia Criminalística en Mendoza, por lo que -en circunstancias normales y sin pandemia-; Alejandro y su familia suelen viajan periódicamente a Mendoza. En esa provincia, la familia tienen sus escapadas y paseos preferidos: visitar el Acuario y recorrer el Parque San Martín.

“Ojalá este año (por el 2021) sea distinto y podamos recuperar lo que no pudimos hacer en 2020”, concluye con su característica humildad el talentoso niño, quien integra además el coro del instituto San Luis Gonzaga.