Don Marcelino tiene 106 años y lamentablemente no puede vivir una vida como quiere. Pese a su edad, el anciano se pasa largas horas en las peatonales de la Ciudad de Salta para poder llevar el pan diario a su hogar.

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Marcelino vive de limosnas que mendiga en el centro de Salta. Según consignó el sitio Que Pasa Salta, el hombre perdió la vista hace un tiempo y sin embargo se las rebusca para poder ayudar a su esposa de 86 años que tiene un cáncer avanzado.

A pesar de su edad avanzada, cada día el hombre se dirige a las peatonales Florida o Alberdi en Salta capital para buscar alguna ayuda de las personas que transitan por allí a diario. Algunas veces con suerte y otras no tanto.

“Yo tomé la mano de mi padre antes de que muera y me dijo que nunca hay que perder la fe”, le dijo Marcelino al sitio Con Criterio Salta.

Y allí va, con 106 años, a buscar el pan diario aunque sea con limosnas, aunque debería estar descansando.