La segunda ola del coronavirus llegó con crudeza al país y demuestra que el sistema sanitario no está preparado para hacerle frente, y por eso las autoridades sanitarias apelan a la responsabilidad de la gente para evitar un colapso. Las clínicas y sanatorios privados de la Salta advierten que les será duro enfrentar el rebrote por el costo que implica atender a pacientes con COVID-19.

Mariano Gutiérrez, de la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados de Salta, explicó a El Tribuno que uno de los factores que lleva a esta crítica situación es el alto costo de los insumos médicos, y que las obras sociales se niegan a pagar esos costos. Agregó que, por ejemplo, el midasolan, un anestésico, que un paciente intubado suele consumir de 20 a 40 diarios, pasó de estar a 40 pesos cada ampolla en febrero del año pasado, a $1.400 en la actualidad. “Los laboratorios que manejan la industria farmacológica son 20. Ellos ponen los precios. Ni las farmacias ni nosotros somos los formadores de precio de los medicamentos”, explicó Gutiérrez.

Hace pocos días, el presidente del COE, Francisco Aguilar, se reunió con los representantes de clínicas y sanatorios privados de la capital para coordinar la atención de los pacientes con COVID-19, durante la segunda ola. “Se viene una segunda ola mucho más difícil, en medio de una campaña de vacunación que consume mucho recurso humano”, señaló Aguilar. Y pidió el compromiso de todos los sectores, “en la medida que podamos, para hacer frente a esta nueva pandemia”.