Una médica salteña, que por temor elije mantenerse anónima, denunció que en las últimas horas fue víctima de amenazas escalofriantes. Según consigna La Nación, la médica salteña se enteró que una familia ingresaría desde Tarija, localidad boliviana donde hay circulación comunitaria de coronavirus.

La médica fue contactada por médicos bolivianos que pedían el traslado de la paciente Claudina Martínez, para realizarle un estudio que en Bolivia es muy costoso, pero que en Argentina no le costaría nada. Al enterarse de que Martínez ingresaría al país tratando de burlar los controles sanitarios para llegar ilegalmente a Salta desde Tarija, la profesional dio aviso a las autoridades, y en este punto comenzó a recibir amenazas.

"Llegaron al hospital San Bernardo a las tres de la mañana, en dos autos sin patentes. Cuando allí les preguntaron sus nombres y lugar de procedencia, el personal administrativo alertó a la policía. Pero la familia se fugó. Los buscaron en los domicilios declarados, pero no estaban allí. A las ocho de la mañana se presentaron en mi clínica", contó la médica en diálogo con La Nación.

"No podíamos dejar a la paciente en la calle. Decidí recibirla con el protocolo, porque no sabíamos si tenía coronavirus, pero venía de un lugar con circulación comunitaria. La recibí y le prohibí el ingreso a sus familiares, que debían ir a cuarentena obligatoria. Fue en este momento que comenzó la agresión", agregó la mujer.

Dos hombres y una mujer, acompañantes de la paciente, se jactaron de saber la dirección de la médica y la amenazaron en público: "Dijeron que me iban a violar, que me iban a encontrar muerta. Ellos pusieron en riesgo a la población de esta provincia y violaron la restricción de ingreso de personas provenientes de zonas de riesgo. A mí no me importa si son de Bolivia o de la Argentina, sino el control epidemiológico".

Según el testimonio de la víctima, la amenaza continuó cuando los extranjeros agregaron que: "tenían amigos en la Gendarmería y que me iban a matar por haberles negado la atención; que me cuidara, que conocían mi casa, mi auto". Si bien la mujer hizo la denuncia en la policía, asegura que la custodia en la clínica donde trabaja duró solo unas horas.