“¿No sé si hay otra ciudad que tenga tantos clubes de barrios?”, se pregunta Washington Varisco quien creció a una cuadra de Patronato y eso de alguna manera le marcó su vida. A los 16 debutó en la primera del club, “hoy tenemos un grupo de WhatsApp con los de la categoría ‘75; 40 años después seguimos estando en contacto”, cuenta durante su charla en los estudios de Vía Paraná.

Su llegada al rojinegro fue a los seis años y de la mano de su padre quien lo acercó al club. “Me llevaron adentro de la cancha y me hicieron patear contra un paredón que había a la salida del túnel y ahí dicen ‘¿porque no abrir una escuelita?’, así nace La Capillita porque Patronato tenía juveniles, no tenía infantiles”, recuerda.

En el ‘82 jugaron el primer partido, “empezaron los pibes del barrio hasta que llegamos a ser 120; y practicábamos los sábados a la mañana en la cancha de Patronato, no existía el complejo de la capillita”, rememora en relación a sus inicios.

Al finalizar el secundario ingresó a la Facultad de Ciencias de la Educación a estudiar Comunicación Social. Y llegó un momento en que debió elegir entre sus dos pasiones, “estaba entre seguir jugando o seguir laburando, la profesión de periodista es un oficio entonces empezas a trabajar sin el título. Empecé a ganar más en el periodismo que en el fútbol. Decidí seguir periodismo porque para seguir jugando tenía que irme de la ciudad y yo no quería”, recuerda y agrega que incluso llegaron a convocarlo desde el club Unión pero no quiso ir.

En relación a su decisión, reconoce que si bien tenía las condiciones naturales, nunca tuvo la decisión de decir ‘voy a ser jugador de fútbol’; “en cambio en el periodismo sí, era mi vocación”, afirma.

Las enseñanzas deportivas

Más allá de alejarse del fútbol profesional, Washington señala: “Nunca dejé de ser jugador”, y agradece todo lo que aprendió en el vestuario y en la vida diaria deportiva, “la vida es como un partido de fútbol, tenes compañeros, tenes gente que te traiciona, tenes situaciones irremontables que podes dar vuelta, tenes que sobrellevar la derrota… Y todo eso lo aplico en mi vida personal y periodística”.

“Las cosas se me fueron dando”, reflexiona y subraya que al hacer un repaso por historias de vida que le ha tocado entrevistar, se ha dado cuenta de que “en muchas ocasiones aquellas personas que obtienen cierto reconocimiento nunca se lo propusieron. Y sin embargo aquellos que dijeron ‘yo quiero esto’ no lo lograron, por eso hay que ser cauto respecto a los sueños, las expectativas y la realidad”.

“Yo estoy muy orgulloso de lo que he hecho y de lo que quiero seguir haciendo. La clave no pasa en soñar demasiado sino en ponerse objetivos. Siempre hay que tener un motivo para llegar, eso es clave”, afirma.

La vida en Paraná

Amante de la vida al aire libre y de la pesca, el autor del libro ‘Bértoli, las manos del Grella’, dice que el río es parte de su vida. “Amo profundamente el río, me crié con él. Los momentos más lindos los paso con mi familia y amigos en el río. Siento que estoy en otra dimensión”, sostiene.

Finalmente, el periodista reconoce que fue un gran defensor de Paraná “cuando muchos la atacaban”; y no duda en depositar su esperanza en las nuevas generaciones, “he visto muchos emprendedores jóvenes que tienen otra mirada y la ciudad ha crecido”.

La entrevista completa