Las historias de varados por el mundo que necesitan volver a Argentina y no pueden se multiplican con los días. En este caso se trata de otra mujer que vive en Córdoba y que está pasando por una odisea desde hace prácticamente un mes, en donde hasta una aerolínea le perdió los medicamentos que tiene que tomar diariamente.

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Nieves Blamey es diseñadora gráfica y nació en Catamarca, pero desde hace cinco años vive en Córdoba. En este 2021 decidió viajar a Estados Unidos a visitar unos viejos amigos que se hizo en 2004 cuando viajó de intercambio al país norteamericano. Pero el 26 de junio comenzó la pesadilla ya que desde ese día está intentando regresar al país sin éxito.

En apenas cuatro días tuvo que tomarse 10 vuelos, todos pagados por ella, hizo 11 escalas y estuvo más de 60 horas viajando, intentando regresar a Argentina.

“Tenía pasaje de regreso por United vía Chicago, Houston y finalmente Buenos Aires. Por una tormenta eléctrica el avión se demoró y llegó a Houston un poco retrasado, el personal dijo que no me preocupara, que la conexión nos esperaría. Eso no ocurrió, cuando ya estaba en la manga, me dijeron que no podía subirme, y me ubicaron en un vuelo hacia Bogotá”, explicó Nieves a Infobae.

En Colombia estuvo más de 12 horas para que le consiguieran un asiento, pero sus planes se truncaron nuevamente. “Cuando estaba lista para embarcar, el personal de la aerolínea me informó de las restricciones aéreas impuestas por el gobierno nacional. Me largué a llorar. Hacía un día y medio que estaba viajando. La incertidumbre seguía en cada aeropuerto, no había forma de volver a casa”, contó angustiada la joven a ese mismo medio.

Ante esa situación, Nieves decidió poner plata de su propio bolsillo para salir de Colombia, como sea. Así logró adquirir un vuelo que llegaba a Buenos Aires, pero que tenía escalas en Houston y Dallas.

Caos, pérdida de medicamentos y otra vez varada

Cuando Nieves Blamey pensó que todo se empezaba a encaminar, se dio de frente con otro problema. “Cuando me subí al avión de vuelta a casa solo llevé la medicación para ese tramo, el resto quedó en la valija. Todo se alargó más de la cuenta”, confesó. La medicación que ella necesita es para controlar los niveles de insulina en sangre. Sin metaformina, su enfermedad puede derivar en diabetes tipo 2.

Mientras tanto, ella seguía viajando. En su primer escala en Houston volvieron las malas noticias: no podía volar a Dallas. En ese momento, desesperada, llamó a su hermano en Córdoba y él le sugirió que se vuelva a Nebraska, a la casa de sus amigos donde por lo menos tendría alojamiento y comida.

Luego de 12 horas de espera, una buena: “Me anotaron en una lista de espera, y hasta último momento no supe si tenía lugar el vuelo. Volé a Chicago y de ahí a Omaha. Interminable”.

Pero no duraría mucho la alegría ya que ella llegó a destino, pero su valija no. “No solo no me cambié, ni me higienicé durante todos esos días en vuelo, sino que cuando llegué no tenía ni ropa interior”. La valija, increíblemente, había logrado lo que ella no pudo: llegó a Ezeiza. “Ellas pueden ingresar al país, y yo no. Es insólito”, se quejó Nieves.

En esa valija estaba su medicación que tuvo que reemplazarla por otra más cara. “No es lo mismo y lo siento en el cuerpo pero es lo que tengo ahora. Desde el seguro médico dicen que se van a hacer cargo económicamente, aunque eso no es lo que me preocupa. Mi salud psíquica está deteriorada”.

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Hasta ahora la joven sigue sin poder conseguir un vuelo que la traiga de vuelta a Argentina. Intentó a través de vuelos privados pero se encontró con que “son impagables, superan los 4.500 dólares”.

Entre sus principales deseos de llegar a Córdoba se encuentran conocer a su sobrina, la hija de su hermano mayor. “El año pasado falleció mi madre, y no llegué a tiempo a Catamarca, hoy la historia parece repetirse”, expresó. Otra preocupación no menor es que Nieves dejó a su gata con una vecina y necesita volver a cuidarla.

“Como argentinos ya perdimos la libertad de salir y entrar de nuestro país. Es muy triste saberse solo, no por no estar rodeado de tus amigos y familiares, sino por el desamparo y la angustia que genera el no saber cuándo uno podrá volver a casa”, se quejó.