El coronavirus no pasó. Sigue presente y sigue afectando diferentes actividades, entre ellas la deportiva. Ahora, los tenistas que disputarán el Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, deberán permanecer dos semanas encerrados en sus habitaciones sin poder salir.

Es una de las medidas sanitarias ante los casos confirmados de coronavirus en dos de los vuelos que llegaron a Melbourne por el torneo. El cordobés Juan Ignacio Londero es uno de los jugadores afectado por estas disposiciones.

Nos enteramos lo de los positivos (el 15 de enero) y a las cuatro horas tuvimos un Zoom en el que nos informaron de la cuarentena. Después cayeron dos vuelos más y somos como 70 jugadores encerrados, debemos ser 120 personas en total contando los equipos de trabajo”, contó desde Australia a diario Olé.

El jugador está muy afectado por la situación de encierro: Hay que estar 14 días encerrados sin una ventana, que no podés tener aire de afuera. Es difícil, es una de las peores experiencias que estoy viviendo en mi vida”.

A la situación de estrés por aislamiento se le suma la complicaciones para entrenar en una pieza: ”Tenemos un colchón, me pongo a pegar 50, 100 golpes. No me dan ganas, y no lo voy a hacer, de andar boludeando con la pared, pegándole a la pelotita, no tiene ningún sentido”

Y agregó sobre el trato que recibe por el personal del hotel: “Te tratan como si tuvieras un poco de lepra. Te tocan la puerta, te tiran las bolsas en el piso y tenés una persona de seguridad que te mira con una cara que no podés ni pasar 10 centímetros de la puerta con el pie para agarrarlas porque ya te está diciendo que entres, y con una mala cara”.

El “topo” podría volver a practicar recién el primero de febrero. Justo el día que arranca la ATP Cup, y a una semana del comienzo del abierto de Australia.