Desde aquella victoria sobre Banfield, el Cacique Alexander Medina no volvió a hablar en público. Y vinieron el triunfo por penales sobre Estudiantes de Río Cuarto para acceder a cuartos de Copa Argentina, y tres victorias más en fila en la Liga Profesional para encaramarse en la cima del torneo. Pero no es por cábala que no habla el técnico...

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Se enojó porque camino al encuentro con Banfield se bajó Federico Navarro cuando estaba con el pie en el estribo, para irse a la MLS. Y ya el Cacique venía resoplando porque se iban jugadores y no llegaban los refuerzos, que había pedido en cantidad y sobre todo en calidad.

Aquella visita a Banfield, primera vez en la que Medina optó por no asistir a las conferencia de prensa post partido; parece ya lejana en el tiempo, sobre todo porque fueron todos triunfos los que vinieron. Pero no para el entrenador, quien sigue sin hablar en público.

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En el 2-1 sobre Unión la excusa fue que lo habían expulsado minutos antes del final. En el 2 a 1 en La Paternal vivió a full la victoria sobre el Bicho, porque además era victoria y punta. Y tampoco quiso dar declaraciones.

Ahora bien. Los resultados avalan al Cacique, y de todos modos le dan la razón a Andrés Fassi también. Porque a la luz de las posiciones, no era tan poco lo que tenía Talleres. El técnico puede sacar pecho y afirmar una vez más, que puso en cancha un equipo competitivo con lo que le quedó.

Y Fassi argumentará que la basé está, que concretó dos refuerzos que llegaron y se pusieron la camiseta, como Rodrigo Villagra y Héctor Fértoli (dos por los que el DT mucho insistió). Y por si fuera poco, en su periplo internacional abrochó dos transferencias millonarias: la de Navarro (la de la discordia) y la de Piero Hincapié.

El presidente Albiazul avisó de su regreso a Córdoba para la próxima semana, e incluso podría estar en el Kempes en el tremendo choque con el Estudiantes del Ruso Zielinski. Después, llegará el reencuentro con el Cacique, el intento que lo sea.