Un escándalo se cierne sobre el intendente de Córdoba, Martín Llaryora, y otras autoridades municipales, que habrían puesto como condición para cobrar un subsidio paliativo por la cuarentena la asistencia obligatoria a actos multitudinarios y en espacios cerrados, en los últimos días.

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El episodio fue puesto de relieve por una investigación periodística, luego de que vecinos y comerciantes enviaron fotos y videos de un acto en el gimnasio del club Avellaneda, que lucía repleto, mientras otros cientos formaban fila en la calle, para ingresar, ya que el pago de la ayuda era solamente de carácter presencial, contaron a El Doce.

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A través de distintos mensajes enviados al informativo del canal televisivo, comerciantes de distintos rubros perjudicados por la cuarentena sostuvieron que no se les acreditaría el pago si no concurrían a los actos, que eran encabezados por el propio intendente Llaryora.

Sobre el tema, voceros municipales explicaron que el pago se realizaba de manera presencial y que los beneficiarios debían concurrir a firmar una planilla: “Tenemos que entregarlos personalmente y tienen que firmar el recibo. Necesitamos que el trámite sea presencial”, dijeron a El Doce.

Pero la cosa no terminó allí, ya que los pagos de los subsidios, que iban de 15.000 a 50.000 pesos, efectivamente se realizaron por medio de transferencias bancarias a los beneficiarios.