Víctor Paredez es de un templo evangélico de Las Perdices y los hechos fueron entre 1996 y 2010.


En un caso que conmocionó a la localidad de Las Perdices, llega a juicio el pastor evangélico Víctor Paredez, investigado por 12 hechos de abuso sexual, algunos de ellos contra menores de edad.

Las denuncias fueron realizadas por cuatro personas y los hechos ocurrieron entre los años 1996 y 2010, según indicaron voceros judiciales.

La trama se reveló cuando una mujer se animó a contar lo que le había sucedido a su marido y con ese testimonio otras personas sacaron sus historias a la luz, pese al descrédito que habrían sufrido por parte de integrantes de esa comunidad religiosa.

Así comenzó esta investigación, que tras recoletar suficientes elementos ha permitido elevar a juicio estas causas contra Paredez, por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado reiterado y corrupción agravada.

Al respecto, el fiscal René Bossio, remarcó que “se trata de una muy difícil investigación, porque son hechos que se realizan en las sombras, donde no hay testigos y también de relatos de años anteriores”, comentó en declaraciones a Telediario Digital.

“Ellos habían denunciado al pastor Paredez en la propia iglesia, pero en vez de recibir respuesta y apoyo sólo recibieron discriminación y nadie le creyó”, dijo el fiscal sobre esta investigación que comenzó en 2019 y que desembocó en la prisión preventiva del acusado, que esta detenido desde mayo del año pasado.

Además, el funcionario detalla que la primera denuncia “fue el disparador para que las otras víctimas también se animaran a denunciar en la causa”.

Seguidamente precisó que son “cuatro víctimas masculinas; dos eran menores de edad a la época de los hechos”, dijo.

Por último, el fiscal brindó algunos pormenores de lo investigado y cuenta que “se trata de hechos continuados y reiterados a lo largo de todos estos años”.

“Macabramente él se aprovechó de la fe de estos fieles; los intimidaba a través de su autoridad… de representante de Dios en la tierra y los manipulaba psicológicamente diciéndoles que debían entregarse en cuerpo y alma, que eso estaba permitido por Dios”, reveló.




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