La expansión del coronavirus volvió a traer su nombre al presente a través del instituto que analiza las muestras. La historia de un adelantado a su tiempo.


Carlos Gregorio del Carmen Malbran era hijo de doña Carlota Figueroa y Don Manuel Malbrán y Recalde, nació en Andalgalá, en 1862. Estudió Medicina en la Universidad de Buenos Aires y en 1882 comenzó a trabajar en medicina interna en la misma ciudad.

En 1887, mientras defendió su tesis doctoral sobre “La patología del cólera”, fue enviado por el gobierno de la Nación a Mendoza, donde se había desatado un brote de cólera, con la misión de estudiar la enfermedad y colaborar para combatirla.

La salud pública fue para él el principal reto a afrontar. Actuó luego en diversos hospitales. En 1889 fue nombrado miembro de la Comisión de Buenos Aires para la Gestión de Residuos.

Tres años más tarde fue Inspector Técnico de Higiene de la Municipalidad y Jefe del Laboratorio del Departamento Nacional de Higiene. Ese mismo año el gobierno argentino lo envió a Europa para estudiar el uso de los sueros contra la tuberculosis y la difteria.

En 1897 fue nombrado catedrático de Bacteriología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, de la cual también fue Consejero y Vicedecano, además miembro de la Academia de Medicina. En 1899 fue el representante argentino en varios congresos internacionales sobre las principales enfermedades contagiosas y parasitarias, incluyendo la peste bubónica y la malaria.

Carlos Malbrán, el médico catamarqueño que luchó contra las epidemias.

En 1900 representó al país en la Convención Sanitaria Internacional entre la Argentina, Uruguay y Paraguay. También concurrió a congresos médicos sanitarios en Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo y Río de Janeiro. Malbrán fue el principal propulsor de la salud pública de su país y trabajó también en la prevención, profilaxis y tratamiento de la malaria, el quiste hidatídico y la lepra.

En 1901, luego de un viaje a Europa concibió el proyecto de crear un Instituto de Bacteriología, pensado no sólo para impulsar la cultura científica del país, sino para ser un centro de elaboración de sueros, vacunas y productos biológicos destinados al diagnóstico, tratamiento y profilaxis de las enfermedades infectocontagiosas.

En 1902 presidió la Conferencia Nacional de Lucha Contra la Malaria y ese mismo año el Dr. Malbrán fue autorizado a gestionar ante el Directorio del Banco Nacional en liquidación, la transferencia de unos terrenos en Barracas, con frente a la entonces futura Avenida Vélez Sarsfield en su intersección con el Camino a Puente Alsina, para la construcción del Instituto Nacional de Microbiología y Conservatorio de Vacunas, e inmediatamente después se compraron otras fracciones aledañas hasta integrar los terrenos que hoy ocupa la sede central de A.N.L.I.S.

En 1906 presidió la Conferencia Nacional Sobre la Lepra y al año siguiente, 1907, fue designado Presidente del Consejo de Salud Pública de la Ciudad de Buenos Aires. Desde 1910 hasta 1919 se dedicó a la política.

Como senador en representación de Catamarca, promovió varios proyectos que más tarde darían lugar a leyes, incluyendo aquellas que regulaban la vacunación obligatoria, los procedimientos frente a la malaria, los impuestos sanitarios y las reglas de la farmacia. Un logro mayor de la salud pública argentina, en la cual Malbrán tuvo un papel fundamental, fue la creación del Instituto de Bacteriología que incluiría un depósito de vacunas. Malbrán murió en Buenos Aires en agosto de 1940.

Foto antigua del Instituto de Bacteriología que lleva su nombre.

Hoy su nombre volvió a sonar con fuerza en el país ya que la institución que lo homenajea es en donde se analizan las muestras de toda la Argentina para corroborar o descartar los casos de la pandemia del coronavirus que sigue creciendo. Malbrán aparece nuevamente en la historia para que con su legado como un médico e investigador incanzable seguir marcando el rumbo en la salud pública Argentina.




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