El Servicio Meteorológico Nacional emitió este miércoles una alerta amarilla por probabilidad de fuertes tormentas para el Área Metropolitana Bonaerense (AMBA), gran parte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Entre Ríos y Santa Fe, el sur y centro de Córdoba y el sureste La Pampa.

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El alerta amarilla sigue en vigencia porque se siguen registrando precipitaciones y van a continuar hasta la madrugada de mañana inclusive en Capital, Gran Buenos Aires y todo el norte de la provincia de Buenos Aires”, indicó Cindy Fernández, meteoróloga del SMN, en diálogo con Télam.

Las lluvias también afectaron al sur de Santa Fe, al noreste de La Pampa y gran parte del territorio este de San Luis. En los sitios alertados, llegaron lluvias, “algunas fuertes” y tormentas de variada intensidad.

“Mañana (por el jueves) la inestabilidad y las precipitaciones continuarán de manera intermitente” y afirmó que “a medida que transcurra la mañana, la tarde y la noche del jueves las lluvias serán más intermitentes y van a ir disminuyendo su intensidad”.

Vecinos de Coronel Suárez registraron en un video que la localidad bonaerense fue afectada por intensas lluvias y caída de granizo este martes.

El fenómeno Santa Rosa

Según el SMN, la tormenta de Santa Rosa puede darse a fines de agosto o a comienzos de septiembre. Aunque no hay certezas sobre el fenómeno, ya que puede ser una tormenta de 3 o 4 días, alrededor del 30 de agosto o unos 15 días antes y después de esa fecha.

“Lo cierto, es que como este límite no está del todo claro, cualquier tormenta entre agosto y septiembre podría ser la de Santa Rosa”, agregan en el sitio del SMN.

Si nos basamos en el glosario meteorológico de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), para que haya tormenta tiene que haber actividad eléctrica. Una lluvia sin la presencia de descargas bruscas de electricidad atmosférica acompañadas por un resplandor (relámpago) y un ruido (trueno), no clasifica como tormenta.

Sin embargo, las tormentas se asocian a nubes denominadas convectivas (cumulonimbus) las que, generalmente (aunque no siempre), generan precipitaciones intensas en forma de chaparrón de lluvia o, en ocasiones, de nieve o granizo, así como también vientos fuertes.

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El centro y el noroeste de la Argentina son las regiones donde es frecuente este tipo de tormentas ya comenzada la segunda mitad del año, tiempos en los que la atmósfera es sometida a cambios en su circulación debido a la proximidad de la primavera. Esto favorece la presencia de aire cálido, más humedad y condiciones propicias para el desarrollo de las tormentas.