En un intento por justificar la agresión de gremialistas, que golpearon y empujaron a asistentes a la marcha de protesta contra el Gobierno por las vacunas VIP, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero indicó que los sindicalistas “llegaron antes” al lugar, y calificó el hecho como un “enfrentamiento de simpatizantes que fueron a la casa del presidente Alberto Fernández a apoyarlo”.

Está mal todo tipo de violencia”, rectificó después, y pidió “poner en contexto” lo que pasó. Sin embargo, aclaró que no está a favor de la violencia, y que no reivindica los ataques.

Cafiero también indicó que no debe naturalizarse “el discurso del odio que se promovió durante el año pasado” y que “si no hay un repudio ni se corta a tiempo lo que hace es enojar todavía más a los que están enojados”.

A la marcha opositora del sábado, que tuvo núcleos en todo el país, la calificó como “un agite que radicaliza posiciones, lo que es un gran problema”.

Sobre el cacerolazo del lunes a la noche, en respuesta al discurso de Alberto Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, dijo que las manifestaciones están bien si son “en libertad y con respeto, siempre respetando los códigos de convivencia democrática”.

Pero señaló también casos en que “se pasan los límites”, y puso como ejemplo la intervención con bolsas mortuorias que se montó en Plaza de Mayo. Cafiero sostuvo que ese es un método de manifestación “antidemocrático, que solo promueve el odio y enoja más a quienes están enojados”.