Tras algunos meses desde el pedido formal de conversaciones, en octubre pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI) envió una misión técnica a nuestro país para dialogar respecto del refinanciamiento de deudas por unos 44.000 millones de dólares.

Luego de eso, hubo otras reuniones, tanto en Buenos Aires como en Washington, y contactos al más alto nivel político. La semana pasada tuvo el lugar el último encuentro, protagonizado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, además de otros representantes del organismo.

Aunque aseguran que siempre ha primado el buen clima y el entendimiento de ambas partes, lo cierto es que aún no se realizaron anuncios concretos de acuerdo. Tampoco se sabe cuán avanzadas están las tratativas.

En este contexto, en los ámbitos financieros y empresariales dan por descontado que no habrá un acuerdo en el corto plazo, particularmente en el de bonos soberanos argentinos. Estos consideran que un acuerdo, que deberá incluir ciertas pautas de política macroeconómica y eventualmente algunas reformas, no se cerrará hasta pasadas las elecciones legislativas de octubre.

“En el mercado se está descontando que el proceso va a ser postergado, por lo menos, hasta después de las elecciones”, señaló el economista Gustavo Ber, titular de la consultora Estudio Ber.

Con inversores en extremo prudentes, la tendencia vendedora prevalece para los activos argentinos, en particular los bonos soberanos, con un índice de riesgo país en alza.

Para Ber, este comportamiento “demuestra que no hay convencimiento entre los inversores” respecto a que en este escenario, sin un acuerdo con el FMI, los desequilibrios macroeconómicos de Argentina empiecen a suavizarse.

Default descartado

Más allá de la dilación del acuerdo, el mercado no ve un peligro de “default” (incumplimiento de pago) con el FMI porque considera que Argentina “tendrá los recursos necesarios para hacer frente a los compromisos con el organismo previstos para este año”.

El auxilio financiero recibido en 2018 debe empezar a devolverse este año. Los pagos totales en 2021 deberían ser de 3669 millones de dólares de capital (la primera cuota, en septiembre, es de 1835 millones) y 1666 millones de intereses.

Aunque las reservas monetarias de Argentina son exiguas (39.597 millones de dólares), el país contaría para cubrir buena parte de esos compromisos con 4.354 millones de dólares por derechos especiales de giro (DEG) que el FMI planea conceder a los miembros del organismo.

“Los DEG vienen como anillo al dedo para cubrir los compromisos de este año con el FMI. Pero en 2022 será imposible pagar los 18.000 millones. Así que, sí o sí, después de las elecciones no hay más posibilidad que llegar a un acuerdo de facilidades extendidas, a diez años o más”, apuntó Ber.

Sin precisiones

Si en los círculos financieros son altamente sensibles a cualquier señal sobre un acuerdo con el Fondo, en la economía real el asunto también es seguido con atención.

“Para quienes invierten en economía real, la demora en llegar a un acuerdo con el FMI no es determinante a la hora de decidir sobre un proyecto de inversión, aunque sí es un aspecto que influye”, dijo Juan Tripier, senior manager de la firma First Capital Group.

Tripier afirmó que lograr un acuerdo con el FMI sería bienvenido por los inversores como señal de previsibilidad.

“Pero la percepción es que no habrá un acuerdo en el corto plazo por la magnitud de la deuda y porque es un año electoral”, señaló.

Mientras todavía no hay una idea precisa de un acuerdo con el Fondo, Argentina sigue luchando con la pandemia que parece recrudecer y que ya golpeó en 2020 su economía, con una caída del 9,9 % en el PIB y un fuerte aumento del déficit fiscal.

Por su parte, el Gobierno se niega a recortes fiscales drásticos como los que en algún momento impuso el FMI y afirma que, sin crecimiento sostenido, el país no podrá pagar sus deudas. En el mundo inversor temen que, cuanto más se retrase un acuerdo, mayores serán los riesgos de deterioro macroeconómico y mayor será el ajuste que habrá que hacer al final del día.

Con información de EFE.