El costo de vida de los trabajadores asalariados de Argentina se encareció 3,9% en marzo, en un nuevo paso de aceleración de precios, mientras que el futuro de la actividad económica es “incierto” debido al impacto de la segunda ola de la pandemia de Covid-19.

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Esto forma parte del análisis mensual del Instituto de Estadísticas de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), que cuenta con el apoyo de 50 gremios de la CGT y la CTA.

El informe señala que la inflación que impactó sobre las estructuras de gastos promedio de los trabajadores sindicalizados fue del 3,9% en marzo, “acelerándose levemente respecto al 3,7% de febrero”.

El análisis señaló que en el primer trimestre, la inflación acumulada fue del 12%, en tanto que en los últimos doce meses fue del 41,8%. Si en los próximos meses la inflación se desacelerara al 3% mensual, 2021 cerraría con un alza de precios del 46,1%.

Los especialistas del IET aseguran que “para que la inflación de 2021 cierre por debajo del 40%, es necesario que los precios aumenten no más del 2,5% mensual en los 9 meses que siguen”.

El rubro Alimentos y bebidas subió 4,8%.

El capítulo que más se encareció fue Enseñanza, con un salto del 13%, debido al inicio del año escolar (en febrero había subido previamente un 5%). En segundo lugar, ´Otros bienes y servicios´ trepó un 5%, impulsado en buena medida por el alza del 9% en cigarrillos.

El rubro de Alimentos y bebidas, que es el de mayor incidencia en la canasta de los trabajadores, volvió a subir por encima del promedio: 4,8%. La nota la dieron las verduras (7,2%, principalmente por el tomate) y la carne (5,9%).

Análisis de la actividad

En el plano de la actividad económica, el informe señala que “la situación luce incierta respecto al impacto de la segunda ola de Covid-19”.

En los últimos meses, la actividad productiva mostró signos de recuperación, que ahora se ven comprometidos por la virulencia del rebrote de contagios, agregó el IET.

Dentro de esos signos resaltan la producción industrial (que creció 2,9% interanual en el primer bimestre del año, prepandemia) y la construcción (que creció 23%).

El resto de las actividades (muchas de las cuales estuvieron muy afectadas en 2020) exhibieron mejoras en el verano que acaba de concluir.

Por ello, en enero, el conjunto de la economía se expandió 1,9% mensual, y se ubicó 1,3% por debajo de febrero de 2020, lo que representa la menor caída desde el inicio de la pandemia.

Esa mejora en la actividad económica se plasmó a su vez en el empleo asalariado formal privado, que de acuerdo con el Ministerio de Trabajo creció 0,3% mensual, la mayor variación desde 2015.

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Los analistas del IET dijeron que aunque a priori es poco probable volver al escenario de abril de 2020 -de cierre total y prolongado por más de un mes- dado que existen aprendizajes en las empresas y en los trabajadores, y también debido a que la campaña de vacunación tomó mayor ritmo en las últimas semanas, “está claro que la segunda ola vino a jaquear este escenario de recuperación”.

“La pregunta, todavía muy incierta, es en qué medida lo hará, qué nuevas restricciones se implementarán para contener la ola de contagios, y por cuánto tiempo durarán tales restricciones en caso de ser implementadas. También, cuál será el poder de fuego (en términos económicos) que tendrá el Estado para mitigar el daño de la pandemia, habida cuenta de que la situación -tanto a nivel de las empresas, como de los hogares y del propio Estado- es más frágil que la de hace un año atrás”, dijo el IET.