Conocé la historia de Lucero y Javier, dos cordobeses que recorren el mundo en combi y que hace tres semanas se encuentran varados en el fin del mundo.


Hay algo innato que no reconoce frontera alguna, está en todos nosotros, en todas las profesiones y en todas las latitudes. Está en los más estructurados y tradicionalistas, como en los más bohemios y holgazanes. Es la esencia del ser humano y se resume a una sola palabra, viajar.

Lu y Javier – Kombiviendo

Salir de la zona de confort es para muchos el paso más complicado para decidir ‘soltar y viajar’. Pero a pesar de este miedo, son cada vez más las personas que salen a ‘carnavalear por el planeta’, a llenar de sellos el pasaporte y de países el alma. Es el caso de Javier y Lucero que tienen 31 y 25 años de edad respectivamente. Una pareja Chileno-Argentina , que se conoció en Córdoba capital, cuando eran jóvenes universitarios estudiantes de la carrera de Guardaparques.  Aunque sin saber que ese momento significaría en sus vidas el comienzo de un viaje sin fin, o por lo menos hasta el fin… del mundo.

Javier y Lucero – Kombiviendo

Y así fue, allá por el año 2015 se gestó el proyecto llamado “Kombiviendo”. Un ambicioso pero tranquilo estilo de vida que fue tomando forma y ganando kilómetros a lo largo de estos últimos cuatro años a bordo de la “Pitigüina”, una furgoneta Volkswagen modelo ’80 o mundialmente conocida como “camioneta hippie”, a la que ellos tildan de  “muy fiel, pero anciana”.

Javier y Lucero – Kombiviendo .

“Ya recorrió con nosotros Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, hasta traernos al supuesto fin del mundo, pero estamos muy seguros que está ansiosa por seguir viajando. No son vehículos para estar abandonados, tampoco para viajar apurados, necesitan amor, atención, mucha paciencia y andar a no más de 60 km/h. Y eso es lo que le vamos a dar.” expresaron entre risas y emoción Lucero y Javier a Vía Ushuaia.

Lucero y Javier – en estudios de Vía Ushuaia.

“El proyecto busca mostrar cómo es la vida de viaje, la energía que emana la kombi y nuestro sueño. Los aciertos y los malos ratos. Permear un poco nuestra vida y pedir permiso en la de ustedes. Interactuar a través de las redes, pero también en la ruta, compartiendo simplemente unos mates o unas cervezas. Deseamos despertar su propia motivacion, que intenten salir de la cotidianeidad, del lugar cómodo en el que se encuentran y se atrevan a vivir sus sueños” detalló Lucero.

Javier y Lucero – Ushuaia

Nuestro anhelado sueño de unir Anártida – Alaska, nos llevó a viajar hasta la tan ansiada patagonia, punto de partida donde comenzaría la gran odisea. En diciembre del 2017 arribamos a Puerto Natales (Región Magallánica, Chile), donde trabajamos durante nueve meses -con la idea de ahorrar hasta el último centavo- como guardaparques en el Parque Nacional Torres del Paine.

Lu y Javi . Torres del Paine , Chile.

“Culminada esa hermosa experiencia de vivir y trabajar de lo que nos gusta en uno de los lugares más lindos de Chile, fuimos por más y sin pensarlo emprendimos el viaje hacia la lejana pero bella Isla Grande de Tierra del Fuego. Luego de atravesar cientos de kilómetros y muchos obstáculos por la complejidad del clima que caracteriza a estas latitudes, logramos llegar sanos y salvos -el pasado 8 de junio- hasta el último rincón de la tierra, donde literalmente se termina el camino. El famoso kilómetro 3079 de la Ruta Nacional Nº3, Bahía Lapataia, Parque Nacional Tierra del Fuego, el confín del planeta.

Javier y Lucero – Bahía Lapataia, Ushuaia.

“Hasta ahí no podíamos pedir más, estamos donde queremos y cumpliendo nuestro sueño, pero no todo sale siempre como lo planeamos”. Exclamaron los viajeros.  “Si nos preguntaran donde no nos gustaría accidentarnos, sería primero en otro país; pero después sería en una isla a 3000 km de la capital, y muy muy lejos de nuestra familia. Pero lamentablemente todo eso aconteció”, comentaron entre decepción e impotencia.

Javier y Lucero – Kombiviendo

“El pasado 14 de junio, nos despertamos en la casa de Sofi y Fer, una pareja que nos acogía en su hogar de las noches invernales bajo cero de la ciudad más austral. El plan era salir de viaje después de los mates, como de costumbre, con rumbo hacia el norte, Río Grande. Pero al salir a la calle para guardar las últimas cosas, nos encontramos con la imagen que ningún viajero quisiera llevarse. Nuestra casa, nuestro vehículo, nuestro medio de ingresos; osea nuestra combi, había sido chocada en horas de la madrugada, por algún desprevenido conductor, que ya no se encontraba en el lugar”. Relataron.

“La situación de desborde emocional era tan difícil de sostener, que rompí en llanto” narró Lu. “Sumado al desconcierto por parte de Sofi y a la tranquilidad que trasmitía Javi, aunque su tristeza infinita era evidente”.

Javier y Lucero – choque Ushuaia.

“Pero lejos de bajar los brazos ante la angustiante situación, salimos en busca de respuestas para entender los hechos y poder reparar los daños que ocasionaron en la combi.  Los vecinos y trabajadores de la zona fueron claves para hacernos llegar hasta la empresa Angel Masciotra S.A. Un camión camilla que llevaba una grúa resultó ser el autor del accidente, -quien tal vez no se dio cuenta y se fue del lugar sin avisar-. Luego de unas horas, el camionero y un directivo de empresa en cuestión, se hicieron presentes para dar los datos del seguro y hacerse cargo del hecho”. Detallaron los rodamundistas.

Javier y Lucero – choque Ushuaia.

“A raíz de este pequeño percance, -decimos pequeño ya que sufrimos solo daños materiales- nos encontramos enredados en un mundo burocrático entre bancos, empresas de seguros, papeles, emails, presupuestos, peritos, etc, etc. Amen de otras situaciones que no estabámos preparados para afrontar, tanto económica como mentalmente”.

 “Estamos convencidos que lo que no nos mata, nos fortalece. Por lo cual pondremos toda nuestra energía en generar ingresos y poder pagar los trabajos de reparación para continuar con nuestra aventura”. manifestaron los jovenes entusiastas.

Por este motivo es que Javier y Lucero se encuentran varados en Ushuaia, y necesitan la colaboración de todos los fueguinos. “Los costos de chapa y pintura para la restauración de la camioneta son elevados, pero hasta lo más mínimo que puedan aportar ayuda” comentó Lu. Y agregó “necesitamos con urgencia, en lo posible, un horno tipo industrial para poder cocinar. Ya que actualmente horneamos las tortas en una cocina común y nos demoramos más una hora por cada una, lo que nos conlleva mucho tiempo y nos impide cumplir con los pedidos”.

Para recaudar dinero, están vendiendo tortas con envío a domicilio Y artículos relacionados con su travesía como por ejemplo: cuadernos, llaveros, porta llaves, adornos decorativos de combi, imanes, billeteras e impresiones de fotos. Podes colaborar haciendo tu pedido vía WhatsApp al +56 9 8447 6040 / +54 9 351 302-2342 o por Facebook en Kombiviendo.

Javier y Lucero – Ushuaia

Cabe destacar que lo todo lo recaudado es meramente para costear los gastos de la vida cotidiana en Ushuaia, la compra de materiales y la contratación de mano de obra para la puesta a punto de la combi, ya que los trámites de la empresa aseguradora y posterior pago podría tardar hasta 30 días

Javier y Lucero – Ushuaia

Para finalizar, la pareja agradeció a la comunidad Ushuaiense cada gesto de amor y cada acto solidario hacia ellos. “Recibimos cientos de mensajes de apoyo y contención. Además de las decenas de pedidos de tortas que entregamos diariamente en todos los barrios de la ciudad”. “Nos encontramos con una sociedad muy acogedora y sobre todo muy cálida, Ushuaia no para de sorprendernos“. Cerró Lu.






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