El acatamiento a las medidas contra el coronavirus fueron adoptadas lentamente por la ciudadanía.


La llegada del coronavirus a Tucumán era una de las opciones que desde las autoridades sanitarias manejaban desde la semana pasada ante la celeridad del crecimiento de la pandemia mundial del Covid-19.

Desde el gobierno de la provincia, siguiendo los lineamientos de la nación, se han adoptado ciertas medidas preventivas con el objetivo de mitigar el impacto del virus en la provincia. En ese marco, la ciudadanía recibió de diferente manera las restricciones que fueron imponiéndose a medida que la cuestión tomaba mayor seriedad.

En un principio, sin duda las decisiones del ejecutivo nacional y provincial eran tomadas con cierta liviandad. Las recomendaciones de permanecer en los hogares y evitar aglomeraciones no eran acatadas y por ejemplo, el pasado fin de semana los bares tucumanos estuvieron repletos e incluso debieron clausurar cuatro locales bailables.

La terminal de ómnibus de Tucumán permanece vacía.

La iniciativa de que los niños y adolescentes no asistan a clases para resguardarse en sus hogares, de alguna manera chocaba con la presencia de los más pequeños en plazas o canchas de fútbol como si se tratara de unas vacaciones.

Justamente, la palabra vacaciones comenzó a sonar en los diferentes rincones de la provincia ante las siguientes medidas en las que se reducía el personal de la administración pública y solicitaba mantener distancias en las filas de bancos, cajeros automáticos y locales comerciales. El coronavirus seguía sembrando el miedo, pero aún se lo veía por televisión, primero en lejanos países, luego en otras provincias.

La terminal de ómnibus de Tucumán.

El centro tucumano mantenía las mañanas igual que siempre, el tránsito colmado, filas y filas en las entidades bancarias, los locales comerciales de las peatonales llenos hasta que este enemigo invisible llegó al NOA. Salta y Jujuy marcaron lo que parecía ser rotundamente el camino que iba a seguir el “Jardín de la República”.

Desde el miércoles en la tarde se veía menos gente en las calles, menos vehículos, los vecinos se agolpaba en las farmacias donde hace más de una semana es imposible conseguir alcohol en gel. Cabe aclarar que nunca hubo desabastecimiento. Las góndolas en las grandes cadenas de supermercados como en los súper más pequeños nunca tuvieron faltas en la mercadería.

La gente realiza filas en los supermercados para acceder a los alimentos aunque no hay desabastecimiento.

El jueves llegó con importantes controles policiales en bancos, supermercados y bares, donde los efectivos buscaban concientizar a la gente sobre la importancia de permanecer en sus casas. Luego el vicegobernador Osvaldo Jaldo firmó el decreto por el que se prohíbe a los bares, restaurantes y confiterías abrir sus puertas, con lo que la vida nocturna se ve absolutamente eliminada en este tiempo de cuarentena. La mala noticia se confirmó durante la noche, la ministra de salud de la provincia, Rossana Chala dio a conocer la información oficial del primer caso de coronavirus en Tucumán.

El enemigo finalmente llegó. La primera infectada es una mujer de 46 años que se encuentra aislada. El virus ya está entre nosotros, ahora depende de la concientización, la responsabilidad y la seriedad con la que cada uno desde nuestro lugar podamos actuar, estar a la altura de las circunstancias y evitar que la pandemia se propague en Tucumán.

Los colectivos solo circulan con pasajeros sentados.




Comentarios