En mayo del 2017, la agresora esperó a su víctima a la salida de una peluquería, le asestó varias puñaladas y la dejó desangrándose. 


Demaris Zacarias, de 21 años, fue condenada a prisión perpetua por el asesinato de Leila Roulín, de 16 años, en la localidad de Romang. El fallo se conoció el último lunes.

El tribunal integrado por los doctores Claudia Bressán, Gustavo Gón y Gonzalo Basualdo la encontraron culpable del delito de homicidio calificado por alevosía en perjuicio de la menor. En tanto, la absolvió del delito de homicidio calificado por ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas.

Vale recordar que el episodio ocurrió el 6 de mayo del 2017. Leila Roulin salió de una peluquería y afuera la esperaban Damaris Zacarías con un grupo de chicos de entre 10 y 15 años que serían hermanos y amigos de la acusada.

Según la Fiscalía, representada por Rubén Martínez, luego de ser agarrada de los brazos y del pelo, la víctima “fue salvajemente asesinada, apuñalada”. Y agregó: “La agresión fue realizada con un cuchillo por Zacarías, un ataque artero, brutal, alevoso y con ensañamiento”.

El fiscal también indicó durante el juicio que una vez que la atacó con un cuchillo, la dejó tirada agonizando en medio de un charco de sangre.

La menor fue remitida al hospital de Reconquista de forma urgente pero los puntazos le dañaron el higado, el pulmón y además le provocó fracturas en las costillas y cortes en la cara.

Tras el fallo, el fiscal se mostró conforme con el fallo. “Se demostró a las claras el elemento subjetivo del dolo, pues es evidente que tenía el dominio del hecho. No se conformó con un simple daño en el cuerpo y la salud de su víctima, sino que ejecutó su plan conforme lo premeditado. Acechó a su víctima, la sorprendió, se aprovechó de su indefensión, la privó de toda posibilidad de ayuda externa o auxilio, se aseguró así el resultado planeado y su actuar sobre seguro, sin riesgo para la ahora condenada”, señaló.

Por su parte, Marina Sánchez, la madre de Leila, manifestó que su hija “desde el cielo nos da fuerzas para pedir justicia. Ahora estamos más tranquilos, a pesar de que el dolor y la tristeza todavía siguen. La vida sin un hijo no es vida, no tiene sentido, y de la forma en que pasaron las cosas, menos”.

Como madre nunca me imaginé que me iban a venir con esa noticia, que iba a encontrar a mi hija de esa manera. Gracias al fiscal y al juez se hizo justicia”, cerró la mujer.






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