Referentes del gobierno provincial plantearon a legisladores del PS un proyecto modificado de la declaración de emergencia que apunta a lograr la adhesión de la oposición.


El Gobierno provincial continúa con la difícil labor de convencer a dirigentes opositores de que apoyen la Ley de Necesidad Pública. Ya se había reunido con referentes del peronismo y de la Unión Cívica Radical (UCR), y ahora fue el turno del socialismo.

Ni el ex gobernador Miguel Lifschitz, ni el actual mandatario Omar Perotti participaron del encuentro que estuvo encabezado por el ministro de Gobierno, Esteban Borgonovo, su par de Economía, Walter Agosto, y el de Gestión Pública, Rubén Michlig. Por su parte, por el lado del partido de la rosa estuvieron los diputados provinciales, Pablo Farías, Claudia Balagué y Joaquín Blanco, y el legislador nacional y secretario partidario, Enrique Estévez.

El oficialismo valoró el encuentro al considerar que se analizaron las posturas de cada bloque, pero sin que eso sea un impedimento para conciliar posiciones. “El balance es bueno, porque ellos están dispuestos a tratar las normas que solicita el Ejecutivo”, dijo Borgonovo a la prensa tras la reunión.

En cuanto al socialismo, Farías valoró la convocatoria previa al envío del mensaje. “Esto nos permite dar a conocer nuestras apreciaciones, que parten de una lectura distinta del contexto económico provincial, pero que no impiden el trabajo en conjunto para ayudar en lo más urgente”, explicó.

Farías remarcó que es un buen avance el hecho de que el mensaje deje de lado la búsqueda de potestades especiales y permita ver situaciones de necesidad más urgentes. Blanco también resaltó ese punto. “El gobierno bajó un cambio. Estamos en una situación diferente a la de diciembre y el gobernador tomó nota. El único camino es el diálogo. Acá no valen los aprietes ni las bravuconadas. Hay que sentarse a discutir y conversar”, apuntó.

De cualquier modo advirtió que el Gobierno busca endeudar a la Provincia en u$s600 millones y no está claro el destino que tendrá el dinero. “No vamos a convalidar superpoderes ni un endeudamiento que no sepamos cómo lo vamos a pagar ni cuál va a ser el destino de esos fondos”, aclaró.




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