Alejandro Davis es un joven de 20 años que busca abrirse camino en la vida. Trabaja durante el día y por la noche estudia.

En esa vida cotidiana, irrumpió lo que el día de mañana será una anécdota, pero hoy es una historia que recorre las redes sociales, los teléfonos y los comentarios del tradicional boca a boca.

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En su tarea como delivery, Ale fue a hacer un encargo para una jubilada y se dio cuenta que le habían dado dinero de más, eran $10.000.

Antes de hacer el trámite, regresó a la casa y le devolvió el dinero a la anciana. Acto seguido tomó la bicicleta, completó el encargo y regresó con el ticket.

Soy un convencido que si hacés una mala después te van a seguir lloviendo malas”, dijo a modo de reflexión Alejandro.

Rescató mucho los valores que tiene, los principios. Acá en Argentina está eso de los bonos (planes sociales) pero hay gente joven que no quiere eso, que quiere laburar y él (por Alejandro) es de esos”, comentó Juan Ortiz, el peruano que llegó a la Argentina unos cinco años atrás y por las cosas del destino terminó desembarcando en General Alvear y en plena pandemia montó la primera empresa de delivery del departamento sureño.

Alejandro, el delivery que trabaja de día y estudia de noche. Foto

Una buena acción

Alejandro lleva dos meses trabajando en Al Toque. Entre los múltiples pedidos que hace a diario tuvo que ir hasta la casa de una jubilada en las inmediaciones de barrio Policial. La misión era ir hasta una tienda céntrica para cancelar una factura.

Cuando llegó a la vivienda, la jubilada “me dio el dinero envuelto en una servilleta, lo tomé y guardé en la riñonera. De camino me paré a comprar cigarrillos y cuando fui a sacar la plata, se cayó la servilleta. Ahí vi que era mucha plata y me volví para devolverla. Es más ni compré los cigarrillos”, contó el joven.

Lejos de aceptar la situación “la mujer me discutía que me había dado el dinero justo y tuve que contarle la plata enfrente y ahí me creyó. Era lo que tenía para vivir en los días siguientes. Ella estaba sorprendida pero después me agradeció y me dio propina. Me fui, pagué la factura y listo”, contó con simpleza el joven.

Después de esa pequeña historia anecdótica que lo hizo conocer en todos lados, Ale Davis retomó su vida normal. Ese joven que nació en Alvear pero se crió en el distrito sanrafaelino de Real del Padre (a unos 15 kilómetros de General Alvear), regresó a su tierra natal para ganarse la vida y tratar de cumplir sus sueños.

Ale sigue pedaleando cumpliendo pedidos y reunir el dinero para pagar a medias el departamento en el que vive con su mamá. En el tiempo que le queda busca terminar la escuela secundaria. La ilusión de seguir una carrera de grado el día de mañana, también está presente.

Me gustan las ciencias naturales, pero ya veremos, todavía falta. Por ahora estoy tratando de terminar segundo año y pasar”, relató.

La historia y buena accion de Alejandro Davis, se volvió viral.

Los valores sobresalen

Juan Ortiz llegó a General Alvear con la familia desde Lima, Perú. “Primer estuve en La Plata y trabajaba como viajante, después se dio la posibilidad de venir a Alvear y me pareció la mejor. Acá era más tranquilo para criar mis hijos”, explicó.

En un 2020 signado por el coronavirus y la cuarentena, no tenía más trabajo que el de bombero voluntario en Bowen.

En esos tiempos libres y largos, comenzó a imaginar lo que hoy es una pyme que se expande, la primera en su tipo en el departamento.

“Unos hacían delivery de comidas y otros los trámites. Entonces agarré, junté todo y empecé. Primero solo y de a poco fue convocando a más gente, hoy somos nueve”, dijo Juan.

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Entre los integrantes de Al Toque, está Alejandro Davis y quien es su jefe y compañero aseguró que desde la primera vez que hablaron “supe que tenía principios, valores. Vos te das cuenta cuando hablas con alguien como es, la forma en que hablaba y hoy es muy querido por todos”.

Hay gente que quiere laburar, no eso de los bonos que tienen ustedes (planes sociales), y él es de esos. Hay muchos chicos que quieren trabajar, muchas veces lo que faltan son oportunidades”, agregó.

Por último el dueño de la pyme de delivery aseguró que “me parece muy bueno que quiera terminar de estudiar, yo les digo que lo hagan y así el día de mañana pueden tener algo más y si consiguen un mejor trabajo bienvenido sea”.