Residente del barrio Libertad, Marcos Becerra con una salud de hierro, festeja sus 100 años con sus familiares. En febrero, el hombre logró vencer al Covid-19 sin muchos obstáculos, no toma medicación ni usa anteojos. Su familia lo describe como un hombre tranquilo y risueño.

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Marcos tiene seis hermanos, con quienes creció hasta su adolescencia. “Fui criado en el campo, siempre atrás de las chivas y las ovejas. Teníamos vacas y muchos animales y cuando crecimos eso nos sirvió para saber cuidarlos. Hasta los 20 años estuve con mis padres y después me fui al servicio militar”, recordó Becerra en diálogo con El Diario.

Luego de terminar el servicio militar, comenzó su propio negocio con el fin de trabajar de forma independiente y lograr sus propios ingresos. “Estuve un año y pico, pero no funcionó y se fundió, así que me fui de empleado a otro negocio por un tiempo”, comentó.

Junto a su compañera de vida Ramona Pizarro, tuvieron dos hijos. Para tener otro ingreso económico, comenzó con el oficio de albañil hasta el momento de su jubilación. Actualmente disfruta de su casa, tanto del interior como de poder realizar un paseo por los exteriores de la vivienda. Como si fuera poco, realiza actividades en su casa sin dificultad alguna.

“No sé describir con palabras lo que siento, es algo realmente inexplicable. Desde pequeños nos enseñó a ser responsables y a tener en cuenta que debíamos estudiar y trabajar para que tengamos lo nuestro, con el sacrificio que eso conlleva. Por eso nos hubiese encantado hacerle una fiesta en esta ocasión para devolverle, aunque sea un poquito de lo que nos dio, pero no se puede”, comentó con emoción su hija, Elda Becerra.

Su otro hijo, Ramón describió a su padre como una persona muy tranquila, amable y solidaria con todas las personas que lo rodean. “Cien años no se cumplen siempre, es atípico, y que haya pasado la enfermedad y esté bien para nosotros es un milagro. No toma remedios para la presión ni para ninguna otra cosa. Le cuesta un poco comer, le gustan las sopas, el pollo y el asado, que justamente le haremos con una torta que le prepararon sus nietos. Y también a veces se toma un vasito de fernet”, concluyó.

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La familia de Marcos, además de sus hijos, cuenta con seis nietos y doce bisnietos. Sus descendientes son felices cada vez que pueden ir a visitarlo. En este contexto, todos toman las medidas para resguardar su salud. “No se puede hacer nada, hay que cuidarse mucho, así que primero hay que pasar la pandemia”, añadió el abuelo.