Hugo Fabián Heguaburo Olivera, el femicida de Patricia Menedín, quien asesinó a su pareja en la localidad de Nogolí, fue catalogado como culpable según un informe psiquiátrico y psicológico de dos peritos de la causa en la que aseguraron que se hizo responsable ante ellos.

Lo llamativo es que este informe presenta datos perturbadores.

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El femicida había sido entrevistado por dos peritos del Cuerpo Profesional Forense del Poder Judicial que en 2018 hicieron un informe del estado psiquiátrico y psicológico del femicida. Estas dos personas declararon ante un juez el día que se realizó el juicio a Olivera, el pasado martes.

Los profesionales trabajaron cada uno desde su área, pero hicieron un documento conjunto. En el mismo concluyeron que el acusado tiene ciertos rasgos de personalidad que derivan en un “narcisismo exacerbado”.

El psiquiatra reveló el lado más oscuro del crimen: “Todo lo que hizo después (del crimen) tiene un significado simbólico para él. Hizo una tumba superficial. Le pregunté por qué. Él no tenía la intención de ocultar, estaba haciendo un entierro, quería que la encontraran y que la encontraran como él quería. Le puso flores, ella le había dicho que era el único que le había regalado flores, puso un péndulo con el que ellos meditaban. Todo está relacionado con su sobrevaloración de lo propio”.

Según el informe, no observaron que Heguaburo Olivera presente trastorno mental alguno, ni rasgos psicóticos en la organización de la personalidad, y consideraron que pudo comprender sus acciones.

Érica Valdebenito, la psicóloga, detalló algunos de los aspectos del análisis que realizó. Cuando le preguntaron si en la entrevista que mantuvo con el acusado él hizo referencia a lo ocurrido, contestó que sí y dijo, al igual que el psiquiatra, que se ubicó como responsable del femicidio.

Informe forense

Por otra parte, Patricia Gallardo, médica forense del Poder Judicial, dio detalles de las lesiones que vio en el cadáver, durante la autopsia.

En la cabeza y el rostro de la víctima detectó una gran cantidad de hematomas que, en una hipótesis de trabajo, eran compatibles con golpes de puño. Dijo que le asombró la cantidad de cortes que la mujer presentaba, fundamentalmente en las manos, y catalogó estos como lesiones de defensa. Menedín intenaba protegerse de un ataque con una catana.

Gallardo consignó que la causa de muerte fue un shock hipovolémico, es decir, una hemorragia aguda, por un corte parcial de la arteria carótida derecha. Ella intervino, además, en dos momentos más de la causa: estuvo en la escena del hallazgo del cuerpo, cuando se produjo el desenterramiento, y extrajo muestras biológicas de distintas partes del cuerpo de la mujer, para cotejos de ADN.

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