El joven policía que perdió la vida el martes en San Juan, tras caer de su moto en la localidad de Chimbas, tenía coronavirus. El mismo día que falleció había confirmado que estaba contagiado. Estaba aislado en su domicilio, pero igual salió para comprarle un remedio a su hija de 3 años, enferma de la panza. Camino a la farmacia, Juan Roberto Sanguedolce (26) se desvaneció y golpeó su cabeza con el pavimento, lo que resultó letal.

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El accidente ocurrió en calle Rodríguez y Necochea. Los testigos que alertaron al 911 y ambulancia explicaron que no hubo otro rodado o peatón involucrado en el hecho, que el motociclista perdió el control del rodado, cayó y terminó sufriendo muchos golpes. Murió en el Hospital Guillermo Rawson.

Los investigadores esperaban el resultado de la autopsia, que estuvo demorado porque, al tratarse de una víctima con coronavirus, los forenses debían trabajar con un protocolo especial. Pero fuentes judiciales adelantaron a Diario de Cuyo que el uniformado tenía raspones y golpes propios de una caída en moto, pero en un principio no eran lesiones graves. Por eso refuerzan la hipótesis de que falleció por una falla orgánica.

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Sanguedolce dominaba a la perfección su moto, hasta había participado de carreras amateurs. Tenía una hija, vivía en el barrio chimbero Santa María y cumplía funciones en la Comisaría 23ra, donde lo habían apodado cariñosamente “Sanguchito”.

“Era el loco, el payaso, el que alegraba las juntadas. Uno nunca espera enterrar a un hijo”, comentó al borde de las lágrimas su mamá, Estela Ocampo.