La Batalla de Salta fue uno de los enfrentamientos armados claves en la Guerra de la Independencia de la Argentina, librada el 20 de febrero de 1813 en Campo Castañares. Al mando del Ejército del Norte estaba el general Manuel Belgrano, y como segundo jefe se destacó Eustoquio Díaz Vélez. Con el dinero premiado por este enfrentamiento, el general deseaba escribir cuatro escuelas.

Esta victoria fue también un ejemplo de la nobleza de espíritu del general, quien acordó que el ejército vencido entregara sus armas, instrumentos y banderas y juraran no volver a luchar contra la nueva patria, perdonándoles la vida y permitiéndoles una retirada en paz. Esta decisión fue también criticada, por permitir la liberación de las tropas españolas.

Contra la opinión de las autoridades, Belgrano dejó en libertad a todos los vencidos.

Este enfrentamiento es recordado por tratarse de la primera vez que se utilizó la bandera argentina, enarbolando el símbolo celeste y blanco. La victoria aseguró la región y permitió a los patriotas recuperar el control del Alto Perú, provisoriamente.

Gracias a la victoria del general Manuel Belgrano en Salta, la Asamblea General Constituyente lo premió con un sable y 40 mil pesos oro. Con este dinero, Belgrano tenía el arduo deseo de construir cuatro escuelas de primeras letras en Jujuy, Tarija, Santiago del Estero y Tucumán. En estas escuelas se debía enseñar a escribir y leer, así como también las obligaciones del hombre en sociedad, y los fundamentos de la doctrina cristiana.

El 25 de mayo de 1813, unos meses después el General redactó el Reglamento por el cual debían regirse estas escuelas, documento que actualmente puede encontrarse en el Archivo General de la Nación. El libramiento de estos fondos sería una deuda histórica durante 185 años, hasta que en 1998 se equipó en Tarija la última destinataria de ellos.